Reportajes

La perspectiva social y económica de la DOCA Rioja

06-10-2009 FECOAR

Por Jesús Martínez Pinilla, abogado de FECOAR.

Artículo publicado en el suplemento AGRO del periódico La Rioja, del día 6 de octubre.

Las presentes vendimias 2009 en la DOCA-Rioja vienen determinadas por una buena cosecha en cantidad y unos parámetros cualitativos elevados, a los cuales ha contribuído una climatología adecuada hasta los presentes momentos. Sin embargo lo anterior, la situación generalizada es de espera en cuanto a informaciones ciertas sobre el mercado de la uva o vino, consecuencia de una situación económica general a todos los sectores, niveles y países, aún con las diferentes características con las que se soportan por cada uno de manera respectiva.

Reputados analistas económicos hace tiempo vienen resumiendo que la situación viene motivada por una falta de liquidez del sistema financiero, unas veces motivada por una falta de liquidez objetiva, y otras por una falta de confianza para ejercer la facultad de compra por agentes con capacidad adquisitiva ante la situación general (P.ej. Población que no ha perdido su puesto de trabajo, pero que, ante una falta de seguridad, ha variado sus comportamientos de consumo).

Una situación tan seria como la presente nos obliga todo el sector a dar una respuesta responsable, madura, razonada y constructiva para acometer tan difícil trabajo, como fácil de escribir en unas líneas como éstas. Desde FECOAR, como asociación integradora de empresas de productores, se tiene muy presente que el sector de la DOCA-Rioja se configura como un sector económico y social, es decir, como un sector que se configura como de los más importantes de la economia y del PIB regional, pero también de la sociedad, porque, y siempre bajo nuestra perspectiva, de una manera totalmente indisoluble, siendo un sector económico tan importante, precisamente lo es porque supone el medio de vida y de reversión de legítimas inversiones de toda la población regional afectada. Por ello, consideramos que en ningún momento se puede perder de vista la consideración social de la consideración económica, y que ambas deben ir entrelazadas de forma coherente.

A partir de estos dos planteamientos previos, la situación general en la que nos encontramos, y la necesaria perspectiva social y económica a que toda medida o actuación debe ir enfocada y dar solución, ya la propia FECOAR planteó en la pasada Junta Directiva de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja, una propuesta abierta con líneas de trabajo, concretada en un primer lugar, en la solicitud de suspensión temporal a las administraciones competentes en los procedimientos de transferencias de derechos de blancas y de reserva de plantación a la espera de la evolución de los datos de ventas; en un segundo lugar, incrementar el sistema de control de calidades en todos los procesos, de tal manera que “Rioja” sea todavía más la referencia de un producto de calidad; y, en un tercer lugar, requerir de todo el sector de la DOCA-Rioja la celebración de contratos homologados-tipo que tengan como referencia los costes de producción, de tal manera que se reconozca en las transacciones comerciales privadas el carácter de Denominación de Origen Calificada, como muestra de la implicación y responsabilidad de todos los agentes privados intervinientes.

Esta propuesta de trabajo y abierta a todo el sector, podrá ser debatida, aceptada o no, pero obedece a una razón fundamental, que es la de intentar aportar seguridad y confianza a todos los agentes de la producción, de la comercialización y del consumo.

Al final, no deja de ser una consideración social o humanista, y esta necesaria orientación viene precisamente de la práctica, más que de la teoría. Y pongo como ejemplo añadido la imaginación de que han hecho gala otros sectores: En el sector inmobiliario, los primeros en sufrir la actual situación, se está ofertando un producto, como es el alquiler con posibilidad de compra. Es un ejemplo claro de adecuación del sector inmobiliario a la situación personal de la mayoría de sus potenciales clientes, los cuales tienen mucho más difícil el acceso a un crédito.

En esta misma línea, me consta que existen inscritos que cobran la visita a viñedos y a bodega, y que deducen el coste de dicha entrada si el visitante pasa por la tienda de venta al público y en consideración a la correlación entre el valor de la entrada y el gasto del producto vendido.

Ambos son ejemplos claros de aclimatación a las condiciones particulares del consumidor en concreto. Y, al final, ésta es la ultima conclusión de esta argumentación: Para restaurar el equilibrio entre oferta y demanda que satisfaga a todos los agentes del sector, antes que recortar márgenes de rentabilidad para todos, debemos ser lo suficientemente capaces e imaginativos para adecuarnos al consumidor final, a sus específicas cualidades y carácterísticas personales. Desde luego, más facil de describir que de acometer, pero a lo que desde luego se ofrece FECOAR, junto al resto del sector; porque, en definitiva, dependemos de la voluntad de personas en su soberanía de compra, y ejemplos nos da la práctica de tal adaptación sin perder ni el carácter ni la idiosincrasia de un sector como el propio de la DOCA-Rioja.