30-12-2009 Cooperativas Agro-alimentarias
Fernando Marcén. Presidente de Cooperativas Agro-alimentarias.
El Presidente Zapatero se reunió el día 29 de diciembre con Cooperativas Agro-alimentarias de España y con las Organizaciones Profesionales. La reunión viene motivada por las últimas manifestaciones agrícolas que, organizadas por las entidades antes citadas, han logrado transmitir la tremenda situación en la que se encuentra la producción y la transformación agroalimentaria en España.
No estamos hablando de la crisis, que por supuesto no sólo afecta a la agricultura sino a todo el tejido económico nacional, sino de una situación estructural que, por serlo, es mucho más grave que una situación temporal como es una crisis económica.
La agricultura y la ganadería han dejado de ser, ya hace tiempo, para la mayoría de los europeos un asunto importante. Y desde luego lo es. El sector agroalimentario es el primer sector manufacturero español y además con balanza positiva. No hay otro que aproveche tanto las ventajas del territorio, que genere tanto valor interno con menos fugas de rentabilidad, que produzca empleo en zonas de difícil creación y que tenga una organización logística tan compleja y bien engrasada.
Dos generaciones de europeos bien alimentados (y además a precios imbatibles en relación a su renta) han hecho que nos olvidemos del papel que la agricultura tiene dentro de una nación. La visión de que una economía basada en la agricultura responde a países poco desarrollados, es una verdad a medias que ha hecho mucho daño al sector. Los países en vías de desarrollo no tienen, desgraciadamente, una agricultura como la nuestra. Lo que ocurre es que es lo único que tienen, no son pobres por tener a la agricultura como principal sector, sino por no tener más que eso.
Los europeos han dejado de creer en su agricultura, confiando en que la globalización les traerá todo aquello que necesiten a un precio razonable. El presidente Sarkozy llamó a esto “una idea loca”, y tiene razón.
La agricultura, la ganadería y la agroindustria, forman un conjunto clave para cualquier nación desarrollada. Los bizantinos del siglo V ya decían que “un país con muchos alimentos tiene muchos problemas, pero un país sin alimentos sólo tiene uno”. Europa debe reaccionar ante el error que ha cometido al abandonar a sus agricultores y ganaderos en manos del “mercado” y nuestro gobierno nacional debe empujar para lograr ese cambio de actitud, como ya lo están haciendo otros liderados por el Presidente de Francia.
No se puede dejar la alimentación en manos desconocidas, no se puede pretender que el mercado de los alimentos más básicos no tenga regulación y esté en manos de especuladores financieros o de intereses poco claros, porque es otra “idea loca”, que ha causado millones de muertos por hambre en los países en vías de desarrollo y que puede tener consecuencias imprevisibles en las economías de los desarrollados.
Y en el nuevo modelo las cooperativas agroalimentarias son una pieza clave. Por ello pediemos al Presidente nuevas medidas fiscales y financieras, un plan de reequilibrio de la cadena de valor, fomento de la concentración de la oferta y su compromiso con la defensa de la agricultura y la ganadería europeas. En suma lo que se requiere es un pacto de Estado en torno a este asunto ya que el sector agroalimentario está, de una u otra forma regulado, por nueve ministerios.
El cooperativismo no es una solución, es un camino. Es una vía que ha demostrado que los pequeños e indefensos pueden hacerse grandes y fuertes, que la decisión, el valor y la buena gestión son claves a la hora de permanecer en el mercado, que existe otra forma de compartir los beneficios y que a pesar de sus deficiencias (que las tiene) es un modelo que ha resistido más de cien años y será una de las claves de futuro en el sector agroalimentario europeo. Sin ninguna duda.