Reportajes

Avanzar en la integración de la UE es trabajar por la sostenibilidad de nuestro tejido productivo, medioambiental y social

13-05-2019 Cooperativas Agro-alimentarias

Propuestas de Cooperativas Agro-alimentarias de España de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de la UE.

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo y autonómicas son un momento histórico para nuestro futuro como sector y como sociedad
Los próximos comicios son claves para nuestro futuro como sector y como sociedad. Tras una década de crisis e incertidumbre económica, las tensiones dentro de la UE y las tendencias en la geopolítica global marcarán el futuro.

En el seno de la UE las tensiones generadas por el Brexit y por ciertos Estados miembros con Gobiernos abiertamente antieuropeos están poniendo en riesgo la continuidad del proyecto de la UE, cuya agenda estratégica está estancada. A nivel global, el ascenso de determinados líderes que optan por dar la espalda a las relaciones multilaterales y la configuración de una seguridad jurídica internacional, nos devuelven al modelo de potencias y juegos de poder unilaterales como método de resolución de conflictos.

Cooperativas Agro-alimentarias de España es firme defensora del proyecto europeo, que ha servido tanto para el crecimiento de España como del sector agroalimentario en los últimos 30 años, lo que nos permite decir que somos la octava potencia mundial en el sector. La UE es una comunidad de derecho y el mayor mercado único mundial. No seguir trabajando en la construcción europea tendrá efectos económicos, medioambientales y sociales incalculables. Si bien el status quo es viable, dar pasos hacia atrás, la vuelta al proteccionismo o a una ruptura de lo ya conseguido, será un error histórico y colocará a la mayoría de Estados miembros en la irrelevancia internacional.

Las elecciones autonómicas no son una realidad paralela a las elecciones europeas. No habrá capacidad de afrontar muchos de los problemas y retos a nivel de las Comunidades Autónomas si no es dentro de la UE, cuyos fondos comunitarios, dotados de una gran dosis de subsidiariedad en su gestión, son clave en las inversiones en infraestructuras, que por definición deben estar conectadas y coordinadas. Por otro lado, cualquier estrategia económica, medioambiental o social, no puede entenderse sin su relación con el resto de las regiones o de su pertenencia a un mercado único comunitario. Mejorar la subsidiariedad en la gestión es compatible con seguir trabajando en la unidad de mercado y en una mayor integración política que nos lleve un mejor funcionamiento del mismo.

Los principios a favor de la construcción de la UE y del mercado único marcan las posturas de Cooperativas Agro-alimentarias de España para estas elecciones, porque refuerzan la idea de unión y cooperación necesarias para el crecimiento de nuestro sector productor, y porque no hay otra manera de afrontar los importantes retos económicos, medioambientales y sociales del presente y del futuro.



En este contexto, esta es la postura de Cooperativas Agro-alimentarias de España ante las elecciones al Parlamento Europeo.

1. Marco Financiero Plurianual UE 2021-2027, coherente con el proyecto comunitario
La propuesta de la Comisión Europea para el nuevo MFP UE 2021-2027 presenta una reducción global del presupuesto para la PAC del 5%. Ello se traduce en una reducción del 3,9% sobre los pagos directos (3,5% en el caso de España debido a la aplicación de la convergencia externa) y del 15% sobre el desarrollo rural. Estas cifras no tienen en cuenta el efecto de la inflación, por lo que podríamos hablar de una reducción final real de entre un 14 y un 20%.

La financiación de las nuevas prioridades (inmigración, defensa, seguridad) y la necesidad de hacer frente al impacto del Brexit son razones esgrimidas por la Comisión Europea para justificar su propuesta de presupuesto. Sin embargo, creemos que el aumento de prioridades no debería hacerse a costa de reducir partidas como la PAC, la política común por excelencia que ha demostrado en más de 50 años de vida su valor europeo, su éxito y su capacidad de adaptación a los nuevos retos económicos, medioambientales y sociales. La PAC beneficia a toda la ciudadanía porque es un instrumento básico para la producción de alimentos sanos, sostenibles y de calidad a precios razonables, a la vez que apoya a la principal actividad económica de las zonas rurales de la UE.

Cooperativas Agro-alimentarias de España, junto con las Organizaciones Profesionales de Agricultores, han suscrito un documento conjunto donde explican a la sociedad el valor estratégico de contar con una PAC sólida y suficientemente financiada. En el mismo también solicitamos que para hacer frente a las nuevas prioridades de la UE es necesario que el MFP 2021-2027 se acerque a la propuesta del Parlamento Europeo, el 1,3% de la RNB de la UE, y superar el 1,14% propuesto por la Comisión Europea. Solamente de esta manera se podría mantener el actual presupuesto dedicado a la PAC y atender a las nuevas prioridades. Menos PAC es menos UE.

2. Reforma de la Política Agrícola Común 2021-2027: sólida, sostenible y europea que integre nuestra agricultura en la economía mundial respetando las aspiraciones y objetivos de nuestra sociedad
La PAC sigue siendo la principal política comunitaria porque se negocia y dicta desde las instituciones de la UE, y por su importancia presupuestaria. Cooperativas Agro-alimentarias de España propone una PAC sólida y sostenible que potencia la competitividad económica, la sostenibilidad medioambiental y social del sector agroalimentario español y europeo.
Una PAC sólida y moderna implica contar con un presupuesto estable, a la altura de los retos que se plantea y la salvaguarda del funcionamiento del mercado único. Anexado a este documento de elecciones se encuentra nuestro posicionamiento ante las propuestas de Reglamento de la Comisión Europea, que se resumen en los 10 puntos siguientes:

1. Los Planes Estratégicos de la PAC pueden ser un riesgo de renacionalización de esta política y podría atentar contra el buen funcionamiento del mercado único de la UE.
2. Apoyamos la implantación de Programas Operativos desarrollados por organizaciones de productores de carácter económico. Supondrá la oportunidad de introducir medidas estructurantes para determinados sectores en el marco del primer pilar.
3. Es fundamental abrir el debate de la gestión de mercados para afrontar la volatilidad de los precios y adaptar el derecho de la competencia al sector agroalimentario.
4. Damos la bienvenida al mantenimiento del régimen sectorial de las frutas y hortalizas. Sin embargo, se plantea un excesivo endurecimiento de las obligaciones medioambientales y un riesgo de inseguridad jurídica y de distorsión de la competencia por las divergencias que pudieran darse en el desarrollo de los planes estratégicos de cada Estado miembro.
5. Celebramos el mantenimiento del régimen sectorial del vino. No obstante, se debería eliminar la reducción a la ayuda financiera en el marco de las intervenciones de inversiones e innovación en los programas nacionales del vino a las empresas cooperativas no PYME u OP económicas. Se debe contemplar como una categoría de vino, al igual que los vinos desalcoholizados y parcialmente desalcoholizados, al vino chaptalizado y ampliar el régimen de control del potencial productivo (autorizaciones de producción) más allá de 2030.
6. En la aplicación de la limitación de las ayudas (capping) se debe prestar especial atención a las empresas cooperativas, incentivar la competitividad y no penalizar a los jóvenes que se integran en explotaciones de régimen cooperativo.
7. Mantener la importancia del desarrollo rural como una política de apoyo estructural al sector agroalimentario, de adaptación a los cambios medioambientales y de impulso económico a las zonas rurales. Nos oponemos a la posibilidad de trasvases presupuestarios entre pilares. Es necesario dotar financieramente esta política, ya de por sí muy afectada por los recortes presupuestarios.
8. La cooperación y la integración de nuestras cooperativas será clave para generar eficiencias para que nuestros agricultores puedan cumplir con los objetivos y obligaciones medioambientales contraídas. El sistema no sólo debe primar la creación de nuevos servicios de asesoramiento, sino también incentivar la mejora y adaptación de los ya existentes. En seguros agrarios debe mantenerse la compatibilidad de los sistemas nacionales con el impulso de los sistemas comunitarios.
9. El relevo generacional y la integración de la mujer en las cooperativas son elementos estratégicos que Cooperativas Agro-alimentarias se ha marcado para los próximos años.
10. La subsidiariedad de la PAC debe prever la especificidad de las zonas insulares no integradas en los POSEI, como son las Islas Baleares.

3. La aplicación de la futura PAC en España. Mejorar la adaptación al territorio sin romper la unidad de mercado y fomentar la estructuración del sector a través de organizaciones de productores económicas
Una vez que se decida la reforma de la PAC a nivel de la UE se iniciará un debate sobre la aplicación de la PAC en España. Cooperativas Agro-alimentarias de España, al igual que en las negociaciones de la propia PAC, es partidaria de que no existe competencia reglamentaria entre Estados miembros, ni entre Comunidades Autónomas, puesto que ello rompería el mercado único y generaría condiciones diferentes a productores y sectores que compiten en el mismo mercado.

La sostenibilidad económica, ambiental y social del sector agroalimentario dependerá del desarrollo adecuado de la figura de organizaciones de productores económicas. Las organizaciones de productores y sus asociaciones son instrumentos claves para concentrar, estructurar, organizar la producción, mejorar la competitividad, las inversiones, la comercialización y multiplicar la eficiencia del dinero público invertido en las explotaciones agrícolas y ganaderas. La eficiencia y economías de escala que generan la unión de agricultores y ganaderos en sus propias OPs económicas, empresas gobernadas por ellos y en su beneficio, tienen el objetivo final de conseguir que las explotaciones de sus socios sean más rentables. Todo ello se genera a través de la eficiencia productiva, de procurarles un mayor acceso al valor que genera la cadena, la internacionalización o la innovación. Por otro lado, una mayor organización y concentración en el mercado de los productores ayudará a equilibrar su poder de negociación en la cadena y, por tanto, negociar sus precios y el valor de sus productos en mejores condiciones.

El sector productor agroalimentario debe afrontar el reto de los mercados competitivos, su aportación medioambiental a la acción por el clima y mejorar los parámetros de bienestar, sanidad animal y calidad diferenciada que demanda la sociedad. Estos retos no están al alcance de los productores individuales, por lo que el enfoque colectivo a través de las organizaciones de productores es clave en el diseño de políticas estructurantes para afrontar estos retos de manera sostenible y eficiente.

4. Directiva Europea para prohibir las prácticas comerciales desleales (PCD) en la cadena de suministro alimentario. Un problema europeo que necesita un marco europeo
Consejo y Parlamento Europeo deberán ratificar antes de las elecciones de mayo el acuerdo sobre la directiva europea que prohíbe las PCD en el suministro de la cadena alimentaria. Esta directiva se produce tras más de 10 años de intensos debates y negociaciones políticas que vienen a reconocer el desequilibrio entre los operadores de la cadena de valor y su impacto en el mercado.

Si bien la directiva es mejorable, respeta la ley española de la cadena, más avanzada en muchos aspectos que la directiva, como es el ámbito de aplicación, y se completa en algunos otros al recoger prácticas prohibidas que no recoge la propia ley española. Una vez que la directiva sea ratificada es necesario que se abra la adaptación de la misma a la ley española.
Cooperativas Agro-alimentarias de España ve necesario aprovechar la adaptación de la ley española de la cadena para introducir una PCD más que consiste en la venta de productos que originan una pérdida de valor de la cadena.

5. La UE en el mundo. Una entidad única
El desarrollo de las exportaciones en el sector agroalimentario ha sido fundamental para equilibrar y compensar los efectos en el mercado interior tras la crisis de 2008, de nuestras empresas hayan podido seguir creciendo al encontrar destinos alternativos. En la actualidad más del 30% de la facturación de nuestras cooperativas procede de las exportaciones, aumentando anualmente aquellas destinadas a países terceros. España es uno de los países del mundo y de la UE que más ha crecido en la exportación de productos agroalimentarios.

La UE, tras el fracaso y estancamiento de las negociaciones multilaterales en el marco de la OMC, enfocó su estrategia de apertura de mercados y hacia la construcción de un comercio mundial justo a través de negociaciones bilaterales y regionales. Hechos como el embargo ruso han intensificado la labor de la UE en la apertura de nuevos mercados para dar salida a las exportaciones comunitarias para no depender exclusivamente de algunos destinos concretos.

Los objetivos de estas negociaciones son alcanzar acuerdos equilibrados, recíprocos y donde cada parte pueda preservar su modelo productivo sin que esto se convierta en una barrera al comercio. Además, la UE quiere proteger su modelo de DOP-IGP en los mercados exteriores, y promover un modelo productivo que respete el medio ambiente, la acción por el clima y las reglas de bienestar animal. Sin embargo, la UE y sus Estados miembros tienen grandes dificultades para lograr una aplicación real de los acuerdos comercializados ya firmados, puesto que es la Comisión Europea quien negocia en nombre de todos los Estados miembros, pero son estos últimos quienes tienen que afrontar la apertura real de los mercados y la aplicación de dichos tratados. La consecuencia es que muchos socios comerciales pueden imponer obstáculos al comercio gracias a barreras no comerciales y costosos protocolos de exportación por producto y país, que debilitan la posición de la UE y reducen los efectos y el potencial del acuerdo firmado. Por el contrario, los importadores gozan de seguridad jurídica y de normas claras a la hora de entrar en el mercado de la UE.

La política comercial impulsada por la Comisión Europea debe ser coherente a nivel comunitario y nacional para apoyar la internacionalización de nuestras empresas cooperativas, y aprovechar adecuadamente las oportunidades existentes en los diferentes mercados para la producción española y comunitaria. El resultado de cualquier acuerdo comercial debe ser equilibrado entre los intereses ofensivos y defensivos, recíprocos entre las partes, efectivamente aplicables y no minusvalorar los intereses de los “sectores mediterráneos” o directamente utilizarlos como “moneda de cambio”.

El Comercio exterior se ha convertido en uno de los principales motores del sector agroalimentario español y jugará un papel más importante en los próximos años. El rol de los Estados miembro es fundamental para una negociación ágil que facilite el acceso de los operadores agroalimentarios a los nuevos mercados en las mejores condiciones posibles. Es necesario que haya negociación de apertura efectiva de nuevos mercados para la exportación de frutas y hortalizas y el levantamiento de barreras sanitarias y fitosanitarias.

Para conseguir un mayor peso y capacidad de negociación la UE debe ser considerada como una entidad única por sus socios comerciales. Para ello las competencias de negociación y aplicación de los tratados firmados deberían recaer en la Comisión Europea y, hasta que ello sea posible, España debería coordinarse y colaborar con otros Estados miembros y la Comisión Europea en la negociación de protocolos, normas de exportación y aprovechar el potencial de los acuerdos ya firmados. Así mismo, el Gobierno español debería reforzar sus efectivos para el seguimiento de las negociaciones y la aplicación adecuada de los protocolos de protección y control en frontera.


6. Gestión de las fronteras, una seguridad y un coste que debe ser compartido
La otra cara de la moneda del comercio es el control de las fronteras comunes. Es necesario contar con una mayor coordinación para afrontar los problemas de entradas de plagas (Black Spot, Xylella Fastidiosa, etc…) y de enfermedades animales (peste porcina africana). Siendo un mercado único, la gestión y el coste del control en frontera debería ser compartido a través de la UE. La introducción de estos vectores será una amenaza para los sectores exportadores por el cierre de mercados de terceros países por miedo al contagio.

7. Brexit. Un error histórico, pero hay que seguir adelante
Cooperativas Agro-alimentarias de España respeta la decisión soberana de un Estado de salirse de la UE. Sin embargo, cree cualquier escenario de salida de la UE siempre será peor que la situación actual.

España es uno de los países que más se verán afectados por el Brexit, puesto que en muchos productos es uno de nuestros principales destinos, especialmente en frutas y hortalizas, vino y aceite de oliva. Sin embargo, el mercado británico seguirá existiendo una vez se alcance un acuerdo y pase el período de incertidumbre propio de un hecho de semejante relevancia. Cualquier acuerdo debe respetar en el futuro los principios de seguridad jurídica y de reciprocidad que deben caracterizar las relaciones comerciales entre dos partes que llevan más de 40 años con sus economías plenamente integradas. Por tanto, la negociación con el Reino Unido debe seguir estando en manos de la UE, y no será aceptable que el Reino Unido pueda obtener ventajas competitivas fruto de su salida de la UE.

8. Acción por el clima y la transición energética. El sector agrícola y ganadero deben ser protagonistas del cambio
La Comisión Europea presentó el pasado mes de noviembre su estrategia a largo plazo para alcanzar una economia próspera, moderna, competitiva y climáticamente neutral . Dicha estrategia prevé que tanto la agricultura como la ganadería deben aportar aun más en la acción por el clima.

Cooperativas Agro-alimentarias de España apoya una acción activa de nuestras cooperativas en la acción por el clima, incluyendo este elemento dentro de los parámetros de la competitividad futura del sector. La agricultura y la ganadería deben ser los protagonistas de su propio cambio. Por tanto, no solamente se debe prever instrumentos que ayuden en las inversiones medioambientales, sino que los esfuerzos del sector productor deben ser tenidas en cuenta a la hora de negociar acuerdos comerciales con terceros países, para que las condiciones se igualen entre todos los actores que compitan en un mismo mercado.