Reportajes

Una PAC sólida, sostenible y europea que integre nuestra agricultura en la economía mundial respetando las aspiraciones y objetivos de nuestra sociedad

02-10-2018 Cooperativas Agro-alimentarias

Documento de posición de Cooperativas Agro-alimentarias de España a las propuestas de reforma de la Política Agrícola Común (PAC) 2021-2027 (octubre de 2018)

El sector agroalimentario, y la economía en general, están asistiendo a un verdadero cambio de modelo tras la grave crisis económica iniciada en 2008. La vuelta a la senda del crecimiento económico, afrontar los desafíos medioambientales y sociales en un mercado globalizado, los efectos del BREXIT en la UE, y un modelo de relaciones multilaterales del comercio internacional en crisis, son retos de enorme envergadura que el sector agroalimentario está afrontando.
Los sectores productor agrícola y ganadero español y europeo necesitan una PAC que permita una actividad productiva rentable y sostenible, capaz de afrontar estos retos, y para ello se necesita presupuesto y recursos suficientes, acompañados de instrumentos diseñados adecuadamente.

El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, presentó las propuestas de reforma de la PAC 2021-2027 el pasado 1 de junio. La nueva PAC busca orientarse al futuro, ser más sencilla, inteligente y moderna, así como liderar la transición hacia una agricultura más sostenible, lo que se traduce en una mayor ambición en la protección del medioambiente y la lucha contra el cambio climático.
Las propuestas plantean un cambio sustancial en la gestión de la PAC aportando mayor subsidiariedad en favor de los Estados miembros. La Comisión Europea propone un modelo de aplicación basado en el rendimiento a partir de unos parámetros políticos y objetivos comunes en la UE. El nuevo modelo de rendimiento implica apostar por el principio de pagar por el resultado y no por el simple cumplimiento de los requisitos establecidos. Las propuestas plantean un claro refuerzo de los aspectos medioambientales y de la acción por el clima. No obstante, no se plantean intervenciones muy diferentes a las ya existentes.

ORIENTACIONES Y PROPUESTAS:
Ante las propuestas legislativas de la Comisión de la UE, Cooperativas Agro-alimentarias de España presenta sus observaciones, recogidas en 10 capítulos.

1. Los nuevos planes estratégicos PAC (PE-PAC)
Suponen un riesgo de renacionalización de esta política y podría atentar contra el buen funcionamiento del mercado único de la UE.


El nuevo sistema plantea una mayor libertad de actuación de los Estados miembros que la Comisión fiscalizará a posteriori, evaluándolos a partir de los objetivos, los resultados y su rendimiento. El sistema propuesto funciona más como una directiva que como un reglamento comunitario, puede plantear un claro riesgo para la unidad de mercado en la UE y la competencia entre empresas y sectores, que pueden competir con diferencia de incentivos o intervenciones.

Cooperativas Agro-alimentarias de España ve riesgos en la proliferación de diferentes sistemas PAC en los Estados miembros que afecten al mercado único. Tanto la Comisión Europea como los Estados miembros tienen la obligación de preservar el buen funcionamiento del mercado único. Este sistema debería permitir una gestión y adaptación más subsidiaria, pero no que se configuren conceptos reglamentarios diferenciados que puedan generar políticas diversas o una competencia basada en medidas reglamentarias y no en el mercado. Los PE-PAC deberían limitarse a ser la elección de un menú de intervenciones ya definidas desde la UE para conseguir unos objetivos concretos, no a generar una PAC a la carta. La actual coyuntura política en muchos Estados miembros, y el debate sobre el futuro de la UE, hacen desaconsejable debilitar la integración de políticas comunitarias como la PAC, que muchos Estados miembros podrían utilizar inadecuadamente contra los principios del propio proyecto comunitario

2. Intervenciones sectoriales
La implantación de Programas Operativos (PO) desarrollados por Organizaciones de Productores (OP) de carácter Económico supondrá la oportunidad de introducir medidas estructurantes para determinados sectores en el marco del primer pilar.


La Comisión Europea ha mantenido las intervenciones sectoriales existentes, especialmente el régimen de frutas y hortalizas y del vino. De esta manera se reconoce el valor y la importancia de estos programas para prever inversiones en el marco del primer pilar, cofinanciando medidas sectoriales entre la UE y los productores para concentrar, estructurar y organizar la producción, mejorar su competitividad, las inversiones, la comercialización y la eficiencia del dinero público invertido. Por ello, se propone extender el sistema de PO desarrollados por OP económicas similar al de frutas y hortalizas a otros sectores, pudiendo dedicar hasta un 3% del sobre de las ayudas directas del Estado miembro, que en el caso de España ascendería a unos 141 M€.

Cooperativas Agro-alimentarias de España es firme partidaria de aprovechar esta oportunidad y dedicar el presupuesto a fomentar la concentración y estructuración del sector productor a través de OP económicas, cuyo modelo más extendido es la cooperativa agroalimentaria.
La posibilidad de implantar PO, a través de OP económicas, debería ser extensible a todos los sectores, siempre y cuando no dispongan de su propio régimen. Con el objetivo de dotar razonablemente esta intervención en el contexto actual, los Estados miembros deberían poder financiar esta intervención con el resultado de la aplicación de la reducción de los pagos fruto del capping, o vincularla a una parte del presupuesto destinado a las ayudas asociadas, permitiendo la posibilidad de vincular un tramo de los pagos asociados a la pertenencia a una OP en el marco de este régimen como un incentivo a los productores para vincularse a estas OP.

3. Gestión de mercados
Es fundamental abrir el debate para afrontar la volatilidad de precios en el mercado y adaptar el derecho de la competencia al sector agroalimentario.


La Comisión Europea no ha propuesta ninguna intervención sobre los instrumentos de gestión de mercados para luchar contra la volatilidad de precios. La inestabilidad de los mercados y las continuas crisis están provocando largos períodos de precios bajos que presionan de manera determinante sobre la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas y de sus cooperativas.
Es necesario contar con instrumentos de gestión de mercados públicos y privados que puedan actuar en la prevención de las crisis. Por otro lado, debe permitirse la coordinación y la implantación de medidas de gestión de mercados privadas de retirada o de puesta en el producto en el mercado a través de decisiones tomadas por una Asociación de OP, grupo de OPs o de las interprofesionales sectoriales reconocidas. Para que estas medidas sean realmente efectivas deberían ser obligatorias para todos los operadores y financiadas a través de una extensión de norma.
Para ello, es necesario adaptar la aplicación del derecho de la competencia de la UE al sector agroalimentario.
En esta línea proponemos extender las medidas recogidas en el art. 167 del Reglamento 1308/2013 de la OCM Única sobre normas de comercialización para mejorar y estabilizar el funcionamiento del mercado común de los vinos, al sector del aceite de oliva, sector de aceituna de mesa y a otros sectores que lo soliciten en los que pudiera aplicarse un sistema similar.
Por último, se hace absolutamente necesario actualizar los precios de referencia establecidos en el artículo 7 de la OCM Única de tal manera que los escasos instrumentos de gestión de mercados sectoriales que aún existen sean eficaces. Por ejemplo, los precios de referencia para la activación del almacenamiento privado en el aceite de oliva llevan sin actualizarse 20 años y están totalmente alejados de la realidad actual.

4. Frutas y hortalizas
Damos la bienvenida al mantenimiento del régimen sectorial. Sin embargo, se plantea un excesivo endurecimiento de las obligaciones medioambientales, un riesgo de inseguridad jurídica y de distorsión de la competencia por las divergencias en el desarrollo de los PE-PAC en cada Estado miembro.


Aunque Cooperativas Agro-alimentarias de España se congratula de que las propuestas de la Comisión mantengan el régimen de ayuda actual a las frutas y hortalizas y la definición de OPFH, éstas plantean algunos cambios en diferentes puntos que nos preocupan. En primer lugar, el endurecimiento de las obligaciones medioambientales (que pasan del 10% al 20% de los programas operativos), o la obligatoriedad de invertir un mínimo del 5% del PO en innovación; nuevas condiciones que podrían llegar a comprometer el buen desarrollo y sostenibilidad económica de los PO. Se trata indudablemente de objetivos prioritarios para el sector, pero existen otros programas, iniciativas e incentivos a través de los cuales las OP ya pueden participar, y participan, para contribuir a dichos objetivos.
Por otro lado, la posibilidad de que los Estados miembros, o incluso las regiones, decidan por sí mismos cuestiones clave del sistema -como las acciones elegibles o las condiciones de elegibilidad- podrían generar distorsión de la competencia entre empresas en la UE y focos de inseguridad jurídica.
La Comisión, que establece un sistema de bonus para determinadas entidades o actuaciones, se ha olvidado de primar a las entidades que deberían ser prioritarias: las OP que contribuyan en mayor medida a la concentración, valorización y comercialización conjunta de la producción.

Ante estas propuestas, Cooperativas Agro-alimentarias de España -junto con las organizaciones homólogas de los principales países productores de la UE plantean:

➢ Racionalizar las obligaciones medioambientales actualmente establecidas y, por lo menos, no endurecerlas: seguir permitiendo la vía de cumplimiento de esa obligación mediante la ejecución de “dos acciones medioambientales” y no incrementar (al 20%) el mínimo de “10%” actualmente establecido, que ya es enormemente exigente.
➢ La inversión mínima del 5% del PO en innovación resultará excesivo para determinadas OPs y puede comprometer el conjunto del PO. Alternativamente, proponemos que se otorgue una ayuda adicional a este tipo de acciones.
➢ Que la Comisión siga decidiendo mediante Actos Delegados y para todos los EEMM, las cuestiones cruciales que definen el sistema de ayudas (como la lista positiva de acciones elegibles, o las condiciones de elegibilidad) y se limite el margen de maniobra de los Estados miembros.
➢ El sistema de bonus de ayuda comunitaria (solo propuesto de momento para las AOPs y las OP y AOP trasnacionales) debería extenderse a aquellas entidades que mejoran en mayor medida la posición del productor en la cadena, que más concentran la oferta y que aumentan su dimensión: es decir, las OP que año tras año demuestren que aumentan su VPC y su número de asociados; las OP resultantes de una fusión o una integración; o las AOP que comercialicen la producción de sus OP miembro.

5. Vino
Celebramos el mantenimiento del régimen sectorial. No obstante, se debería eliminar la reducción a la ayuda financiera de las no PYME cooperativas en el marco de las intervenciones de inversiones e innovación en los programas nacionales del vino para cooperativas u OP económicas. Se debe contemplar como una categoría de vino, al igual que los vinos desalcoholizados y parcialmente desalcoholizados, el vino chaptalizado, y ampliar el régimen de control del potencial productivo más allá de 2030.


El régimen del vino se mantiene en el marco de los nuevos PE-PAC, que no ha sufrido cambios en su sistema de apoyo al sector. Por tanto, sigue manteniendo una limitación de la ayuda financiera en la medida de inversiones a PYME y micropymes, y una reducción del 50% para las empresas medianas (art. 53,2 de la propuesta). Debe exceptuarse a las cooperativas u OPs reconocidas por entender que son el sumatorio de las explotaciones de todos sus socios. Se observa una incoherencia en esta limitación, que no existe en otras medidas de inversiones de la reglamentación PAC y que fue eliminada de la política de desarrollo rural para incentivar los enfoques cooperativos y colectivos de los productores.
En el marco de la OCM única se han propuesto nuevas variedades procedentes de Vitis Labrusca que hasta ahora estaban prohibidas y no vemos la necesidad de incorporar estas variedades para vinificación. En todo caso, si en un Estado miembro se aprueba una nueva variedad se deberá agilizar el proceso en otros Estados miembros para la autorización de esta misma variedad, con el fin de evitar desigualdades.
Por último, el horizonte de la producción vitícola más allá de 2030 es de incertidumbre porque finaliza el sistema de control del potencial productivo y se liberalizan las plantaciones de viñedo, lo que podría llevar a un grave desequilibrio de mercado entre oferta y demanda, especialmente en las zonas más tradicionales y menos competitivas desde el punto de vista del precio. Es necesario prorrogar la limitación de plantaciones a partir de 2030.

6. Sistema de ayudas directas
Tener en cuenta a las cooperativas en la aplicación del capping, incentivar la competitividad y no penalizar a los jóvenes que se integran en explotaciones de régimen cooperativo.


Las ayudas directas desacopladas seguirán siendo el centro de las intervenciones en el marco de la PAC para proteger la renta de los productores. La continuidad del sistema se verá afectada por la negociación del presupuesto, la convergencia externa e interna de los pagos y el impacto de la limitación de las ayudas (capping), que seguramente se traduzca en una reducción de las ayudas para una gran parte de los preceptores.
El sistema de ayudas directas desacopladas sirve de red de seguridad para los actuales perceptores, pero no están diseñadas para asegurar la rentabilidad de sus explotaciones en un mercado abierto, volátil y caracterizado por un desequilibrio estructural de la cadena de valor en detrimento de la producción. Cooperativas Agro-alimentarias de España propone acompañar el sistema de ayudas directas con un conjunto de intervenciones sectoriales destinadas a la estructuración y organización del sector en el mercado, para mejorar la rentabilidad y sostenibilidad económica de agricultores y ganaderos. Así mismo, se debe poner el acento en los enfoques colectivos en las intervenciones que fomentan la inversión medioambiental y la acción por el clima, donde las cooperativas y las OPs económicas deberán jugar un papel clave en la eficiencia e impacto de las inversiones sobre las explotaciones de sus socios.

En el caso concreto de las nuevas ayudas directas a la sostenibilidad queremos aportar los siguientes elementos:
➢ Agricultor Genuino
Los objetivos de esta definición deben buscar que aquellos que reciben ayudas directas de la PAC tengan una actividad económica agrícola suficiente, transparente y declarada, evitando que, quien no esté al corriente de sus obligaciones tributarias en relación con su actividad productiva, pueda recibir dichas ayudas directas.

➢ Limitación o capping de las ayudas modulado por el empleo
Cualquier reducción o limitación de los pagos debe prever la naturaleza jurídica de las cooperativas que presentan un expediente de ayudas directas en nombre de sus socios productores. Las cooperativas son una figura que aglutina a sus socios, por lo que deja de tener sentido la aplicación de tal reducción, como si ésta fuera una única persona física. En España hemos identificado más de 350 cooperativas agroalimentarias con expedientes de ayuda relativos a fórmulas cooperativizadas de producción, con un importe superior a los 100.000 €. La implantación de la limitación sería contradictoria con el fomento de la cooperación y la eficiencia productiva al penalizar a las empresas cooperativas a través del capping. Este mismo principio sería extensible a cualquier figura jurídica asociativa o colectiva, especialmente aquellas que identifican perfectamente la unión de un conjunto de agricultores o ganaderos genuinos, y que se han unido no sólo para mejorar la eficiencia de la producción, sino también para simplificar la gestión administrativa y burocracia en sus declaraciones PAC.

➢ Pagos asociados
El nuevo sistema permitirá vincular estos pagos a objetivos que vayan más allá de la vulnerabilidad. Consideramos fundamental que se puedan diseñar los pagos asociados por tramos diferenciados, entre los cuales se pueda incentivar la incorporación y la pertenencia de agricultores y ganaderos a organizaciones de productores económicas o cooperativas agroalimentarias, con el objetivo de reducir la atomización del sector y mitigar los efectos del desequilibrio de la cadena de valor existente. Otros parámetros pueden ser la mejora de la competitividad, la calidad diferenciada, los jóvenes, las zonas insulares, de montaña o con limitaciones naturales.

➢ Pago a jóvenes integrados en explotaciones cooperativas
Para que un joven agricultor o ganadero pueda recibir los pagos específicos a jóvenes, cuando se integran o convierten en personas jurídicas, se exige que éste demuestre el control de la explotación. En el caso de las cooperativas de explotación comunitaria de la tierra, por su propia naturaleza jurídica y gobernanza interna democrática, para el joven es imposible demostrar este control de la explotación, por lo que los nuevos agricultores o ganaderos que se incorporan a la actividad bajo esta fórmula de explotación cooperativa pierden el derecho de acceso a las ayudas a jóvenes. Así se desincentiva la incorporación de jóvenes a estas estructuras productivas de naturaleza cooperativa. La incorporación de jóvenes al campo requiere de una visión más abierta y cooperativa, por lo que es necesario estudiar otros planteamientos más sensibles con estas figuras, muchas veces la única forma de aportar sostenibilidad económica a medio plazo para los jóvenes que se incorporan a la actividad. Proponemos que los jóvenes que se incorporen a explotaciones de naturaleza cooperativa mantengan sus derechos intactos de manera proporcional a la actividad que aporta a la cooperativa, y no al control de la explotación y a la aportación de capital.

7. Desarrollo rural
Mantener su importancia como política de apoyo estructural al sector agroalimentario, adaptación a los cambios medioambientales y de las zonas rurales. Nos oponemos a la posibilidad de trasvases presupuestarios entre pilares. Es necesario dotar financieramente esta política, ya de por sí muy afectada por los recortes presupuestarios.


Las propuestas del Marco Financiero Plurianual 2021-2027 prevén un recorte del presupuesto destinado al desarrollo rural del 15%, que aumenta al 28% si se tiene en cuenta el efecto de la inflación y, además, se prevé un aumento de la cofinanciación por los Estados miembros. Por tanto, lamentamos que una política fundamental para invertir en los cambios estructurales que el sector necesita y que se apuntan como claves para mejorar la competitividad del sector, y adaptarse a los cambios productivos para mitigar los efectos del cambio climático y cumplir con los compromisos internacionales de emisiones acordados en París, no tenga una dotación presupuestaria suficiente a la importancia que requiere, y que la única propuesta sea la de aumentar la cofinanciación o que se utilicen los fondos destinados al primer pilar de la PAC.
Es necesario mantener la importancia de las políticas de desarrollo rural, especialmente en aquellos aspectos fundamentales para mejorar la competitividad y adaptarse a los cambios productivos en materia medioambiental. Para ello, nos oponemos al trasvase de fondos entre pilares y declaramos la necesidad de dotar de manea sólida y coherente el segundo pilar de la PAC.

8. Sistema de asesoramiento de explotaciones, Asociación Europea para la Innovación (AEI) y la innovación en el sector agroalimentario
La cooperación y la integración de nuestras cooperativas serán claves para generar eficiencias y que nuestros agricultores puedan cumplir con los objetivos y obligaciones medioambientales contraídas. El sistema no sólo debe primar la creación de nuevos servicios de asesoramiento, sino también incentivar la mejora de los ya existentes. En seguros agrarios debe mantenerse la compatibilidad de los sistemas nacionales de seguros agrarios ya existentes.


La agricultura debe ser parte de la solución ante los retos medioambientales, la gestión y la lucha contra el cambio climático. La producción agrícola y ganadera deben seguir siendo actividades económicas competitivas, cumplir con las obligaciones del exigente modelo de producción europeo, los compromisos adquiridos en el acuerdo COP21 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para la lucha contra el cambio climático. Son objetivos ineludibles y requieren políticas de inversión e innovación que ayuden a nuestras empresas a adaptarse y a convertir este cambio de modelo productivo y energético en una oportunidad para valorizar nuestros productos, al tiempo que se producen bienes públicos no remunerados por el mercado.
Las intervenciones en este campo son de gran importancia ante los nuevos retos medioambientales y las oportunidades de nuevos negocios para el sector. Las cooperativas juegan un papel trascendental para transmitir las oportunidades y favorecer que las explotaciones agrícolas y ganaderas cumplan de manera eficiente con los objetivos medioambientales y de acción por el clima, a la vez que consiguen los mejores resultados, especialmente en el campo de las energías renovables. Incentivar los enfoques colectivos y cooperativos será fundamental para que las inversiones sean eficientes y alcancen los mejores resultados.

Proponemos:
➢ La asistencia técnica y el asesoramiento de explotaciones será una línea fundamental para la mejora de la competitividad y la sostenibilidad del sector productor. La dotación presupuestaria debe estar a la altura de la importancia estratégica de esta medida, y las cooperativas, OP económicas y sus entidades representativas deben ser reconocidas para la prestación de este servicio de formación y asesoramiento que ya hacen. Los apoyos no deben limitarse a la creación de nuevas empresas o entidades de prestación de servicios, sino también a reforzar y mejorar la labor que ya desempeñan, así como aprovechar su óptima posición en la evolución de sus servicios de asesoramiento hacia los nuevos objetivos y retos medioambientales.
➢ Potenciar la participación del sector productor en los programas comunitarios de innovación del HORIZON 2020 y posteriores.
➢ Seguir reforzando el enfoque de las Agrupaciones Europeas para la Innovación, mejorando su alcance y dotación.
➢ En la concesión y financiación de los proyectos de innovación se debería tener en cuenta de manera positiva y prioritaria los enfoques colectivos y el impacto en un mayor número de explotaciones de agricultores y ganaderos.
➢ La gerencia de riesgos dentro de las intervenciones del desarrollo rural debe seguir respetando los sistemas nacionales ya en vigor y compatibles con la reglamentación comunitaria.

9. Rejuvenecer el sector y mayor inclusión de la mujer en las zonas rurales
La falta de relevo generacional es un problema importante en el sector productor. Un sector rejuvenecido es indispensable para mantener la competitividad y abordar su necesaria reestructuración en la próxima década.

Serán los jóvenes quienes deberán aplicar la nueva visión y afrontar los nuevos retos. Para ello, es necesario lograr un sector más atractivo, mejorando su rentabilidad y su competitividad. El modelo cooperativo es por su vinculación con el territorio un instrumento ideal para impulsar el relevo generacional de manera sólida y sostenible en el tiempo.
La inclusión de la mujer en los consejos rectores y en la gestión de las cooperativas es otro elemento necesario para modernizar el sector. Una participación más activa de la mujer en la actividad será catalizadora de mayores servicios en las zonas rurales. El enfoque de la entrada de jóvenes y la mayor integración de la mujer deberá incentivarse a través de políticas estructurales y de formación a medio y largo plazo tanto en el primer como en el segundo pilar de la PAC.
Proponemos que se discrimen positivamente los proyectos y medidas en el marco del desarrollo rural de las intervenciones y medidas destinadas a jóvenes y al enfoque de igualdad de género.

10. Prever la especificidad de las zonas insulares
En la UE hay regiones insulares, como las islas Baleares, que no están incluidas en los programas europeos específicos sobre regiones ultraperiféricas pero que desde el punto de vista económico, medioambiental y social afrontan los mismos condicionantes.
Entendemos que los Estados miembros deberían prever dentro de su PE-PAC medidas que se adapten a las circunstancias de estas regiones insulares.