Reportajes

CCAE expone su visión sobre la OCM del Vino en el Parlamento Europeo

12-09-2007 Cooperativas Agro-alimentarias

En la recta final de la aprobación de la nueva Organización Común de Mercado (OCM) del Vino, el presidente del Consejo Sectorial del Vino de CCAE, Joaquín Hernández, explicó el pasado 12 de septiembre a los responsables de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo, la postura de las bodegas cooperativas españolas sobre la reforma de dicha OCM vitivinícola.

A continuación reproducimos íntegramente el discurso pronunciado por Juaquín Hernández en el Parlamento Europeo:

Es bien conocida la gran importancia del Sector Vitivinícola Español, primer país en superficie vitícola y tercero en producción.

Las bodegas cooperativas elaboramos en torno al 70 % del vino español, lo cual nos otorga el derecho, pero también la obligación, de defender con decisión, profesionalidad y responsabilidad, los intereses de las empresas que representamos y, al mismo tiempo, los de sus propietarios, que son los propios agricultores socios.

A continuación les expongo la opinión del conjunto de las bodegas cooperativas españolas sobre el proyecto de reglamento de reforma de la OCM vitivinícola presentado por la Comisión.

De entrada, las cooperativas españolas del vino comparten la necesidad de una reforma en profundidad de la actual OCM del vino, así como los objetivos que la Comisión se proponía conseguir, en principio, con esta reforma:

-aumentar la competitividad de los productores de vino europeos,
-reforzar la fama de los vinos europeos,
-recuperar cuotas de mercado perdidas,
-equilibrar la oferta y la demanda,
-preservar el tejido social y medioambiental de muchas zonas rurales
-y simplificar las normas.

Sin embargo, aun compartiendo estos objetivos, el proyecto de reglamento en discusión no aporta las soluciones esperadas ni prevé los instrumentos necesarios para conseguirlos. Merece, por tanto, el rechazo firme y contundente de las bodegas cooperativas españolas.

La mayor parte del proyecto de reforma se dirige a desmantelar buena parte del sector, mediante el arranque y la eliminación de medidas que hasta ahora han sido muy útiles, como las destilaciones de subproductos, instrumento de mejora de la calidad; las de usos de boca para la provisión del mercado de alcoholes vínicos; las ayudas a los mostos en sus diversas modalidades, los almacenamientos, etc.

No ofrece alternativas para ayudar al desarrollo competitivo del sector y se olvida completamente de que detrás del viñedo y de las bodegas hay personas que configuran todo un tejido social y productivo, ubicado en zonas rurales, que hay que mantener por encima de todo.

El proyecto de la Comisión tampoco defiende el modelo tradicional vitivinícola europeo ni el prestigio alcanzado por sus vinos a nivel mundial.

Por el contrario, la nueva OCM que se nos propone pretende imitar el sistema de los nuevos países productores, basado en grandes empresas que no elaboran, sino fabrican vino, y les importa más su cuenta de resultados que el bienestar de los productores o la vertebración del territorio. Pretende, pues, inducirnos hacia un sistema economicista puro y duro.

Entrando ya en los detalles de la propuesta quiero resaltar:

PRESUPUESTO

Las cooperativas españolas opinamos que el presupuesto que se fija es insuficiente, ya que no contempla el correspondiente incremento por la incorporación de los nuevos Estados miembros productores.

Se han modificado los criterios de reparto entre Estados miembros, que en el resto de OCMs reformadas se hizo según los derechos históricos generados. E incluso se cambian los criterios en función de las medidas de que se trate. En consecuencia, España, que ahora es el primer perceptor, será el país más perjudicado.

No tiene sentido asignar un elevado porcentaje de los fondos para el arranque. Pero menos sentido tiene aún, desmantelar la mayor parte de las medidas de la actual OCM, incluidos los mecanismos de mercado, infradotando de medidas y de presupuesto todo el bloque presupuestario de los llamados “Sobres nacionales”, y mucho menos todavía, proponer la transferencia de una parte muy importante de los fondos de esta OCM al segundo pilar (desarrollo rural).

Consideramos más coherente mantener los fondos actuales dentro de la propia OCM, estableciendo unos criterios de reparto entre países más justos y objetivos, en función del uso de las medidas que se establezcan. En opinión de las cooperativas españolas, “Todo el presupuesto de la OCM debería repartirse para los sobres naciona