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Invertir en investigación y desarrollo de nuevas técnicas de producción y la apuesta por el cultivo de variedades adaptadas, son los retos pendientes de la leguminosa en España

07-04-2016 Cooperativas Agro-alimentarias Aragón

Diego Rubiales Olmedo, Profesor de Investigación del CSCI, apuesta por el guisante como la esperanza en la producción de legumbre española, y recuerda a los agricultores y cooperativas la existencia de equipos de investigación en España capacitados para ayudarles en la búsqueda de variedades adaptadas y resistentes al territorio español.

Las leguminosas son pieza clave para la cultura y la alimentación, tanto animal como humana, en España. Pero en los últimos 50 años, tanto en España como el Europa, el cultivo de leguminosas ha disminuido de manera dramática. Así lo explica Diego Rubiales Olmedo, Profesor de Investigación del CSCI, y ponente en la reunión sectorial “Alternativas a la siembra” celebraba dentro del programa de actividades y ponencias del IV Congreso Cooperativas Agro-alimentarias de Aragón, que se está celebrando en el auditorio de Zaragoza.

El principal motivo de este descenso en la superficie de producción de leguminosas es que no resultan rentables para el agricultor, a lo que hay que sumar el crecimiento exponencial de la importación de legumbres en España. Según Diego Rubiales, los agricultores españoles no disponen de variedades suficientemente adaptadas para hacer las rotaciones de cultivo de la manera adecuada. También el consumo humano de leguminosas ha disminuido notablemente en los últimos tiempos, pasando de 13 kg (persona y año) en los años 70 a 3 kg en la actualidad, aunque seguimos estando por encima de la media europea.

Como dato, el 75% de los garbanzos que consumimos en España son importados, porque no somos capaces de producir este cultivo a precios competitivos. En el caso de la lenteja la ganancia es prácticamente la misma que hace 50 años. Rubiales ha hecho alusión a casos paradójicos como éste: mientras las cifras de consumo de lenteja se mantienen en España, la superficie de producción sigue disminuyendo y las cifras de importación van en aumento.

En cuanto a producción, en el resto de Europa (continente) la situación es similar a la que vivimos en España, con una alta dependencia de las importaciones, sobre todo de soja que llegan a alcanzar el 90% del total.

Diego Rubiales propone potenciar la producción de cultivos de leguminosa en grano, como el guisante, para paliar la imposibilidad de producción de soja en España y compensar el nivel de importación. Rubiales ha recordado que importamos casi el 100% de la soja destinada para consumo animal y que toda la industria cárnica española depende de la importación de leguminosas de grano. La soja es un cultivo muy tecnificado que está viendo cómo su superficie de producción va en aumento en Europa.

En España, el haba es una leguminosa con un importante potencial para su cultivo, pero es una variedad que no ha terminado de tener la presencia necesaria como para ser considerada importante en el cómputo global de producción.

¿Qué hacer para aumentar el cultivo?
El profesor Rubiales reconoce que los agricultores españoles se encuentran con numerosas dificultades como el bajo rendimiento de la producción o el descenso acusado de la ganancia anual. Además, el escaso cultivo de leguminosas implica un mayor uso de abonos nitrogenados que también tienen que ser importados. Rubiales cree que es necesario incrementar los rendimientos a costes razonables, apostando por el cultivo de genotipos adecuados a la gran diversidad de condiciones agroecológicas que tiene el territorio español, con una predominancia de terrenos de secano. El objetivo, dice, es mejorar el rendimiento y su estabilidad y dar respuesta a la demanda del mercado, principalmente enfocados a mejorar la calidad del producto y bajar los precios.

Pero, aunque también admite que existen numerosas enfermedades y plagas que afectan a los cultivos, y esto supone un problema importante, Rubiales ha recordado que existen soluciones y resistencias disponibles a la mayoría de estas enfermedades (rabia, roya, jopo…).

Como solución a esta problemática, el Profesor aboga por acabar con la dependencia de las políticas de subvenciones implantada en las últimas décadas y optar por el trabajo conjunto de todas las partes implicadas; cooperativas, agricultores, investigadores… En España hay importantes grupos de investigación, capacitados para trabajar en la previsión de enfermedades y la búsqueda de cultivos alternativos resistentes, dice, pero es necesaria una mayor coordinación e implicación de todos los apéndices relacionados con el sector agroalimentario.

El profesor recomienda apostar por la producción con semilla certificada en España y seguir el ejemplo de productores de otras latitudes, como los canadienses, que actualmente están invirtiendo recursos en un programa de investigación en jopo, como medida preventiva, aunque sus cultivos nunca han sufrido esta afección.


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