Reportajes

Unidad para ser firmes

15-06-2018 Cooperativas Agro-alimentarias

Por Ramón Armengol, vicepresidente de la COGECA y consejero de Cooperativas Agro-alimentarias de España

Inicio mi camino como Vicepresidente de la COGECA y en estas líneas quería compartir regularmente con todos nuestros socios mis impresiones en esta apasionante empresa que es representar al cooperativismo agroalimentario español en la COGECA y ante las instituciones comunitarias.

He participado Praesidium de la COGECA, el máximo órgano de la organización que nos representa a nivel de la UE. En él se discuten las cuestiones estratégicas para el sector y de actualidad política. Hemos hablado de la actualidad del mercado, la cuestión del comercio internacional, y muy especialmente el ataque que está sufriendo la aceituna de mesa negra de España por parte de la administración Trump, y como no podía ser de otra manera, del futuro de la PAC y las propuestas que se presentaron el 1 de junio.

En la sesión de tarde tuvimos la oportunidad de intercambiar impresionescon el comisario de Agricultura, Phil Hogan, en el Praesidium conjunto que se celebra con el COPA, la parte de la organización que representa a nuestros colegas de las OPAs. El Comisario presentó las propuestas de una PAC que buscan que sea más moderna, simplificada y que refuerce la lucha medioambiental y la mitigación de los efectos del cambio climático. En el fondo la Comisión plantea un gran cambio en la gestión, con más independencia para los Estados a la hora de diseñar, aplicar, gestionar y controlar la PAC a través de Planes Estratégicos siguiendo objetivos comunes de la UE y adaptados a su realidad, forjando el principio de pagar por el resultado y no simplemente por hacer. El resto de medidas se mantienen, pero reforzando determinados aspectos: medioambiente y clima, jóvenes, innovación y posición de los agricultores en la cadena.

Personalmente veo que los nuevos planes estratégicos podrían ser a priori una buena idea, pero preocupa la posibilidad de una renacionalización de la PAC y que los sectores que compiten en el mismo mercado se rijan por reglas diferentes. También me preocupa que la Comisión no haya planteado nada sobre la gestión de mercados para luchar contra la volatilidad de precios, porque sin un mercado más ordenado los productores tendrán muy difícil invertir el dinero que no tienen para producir bienes públicos medioambientales. Sin embargo, soy optimista con aquellas medidas que refuerzan la inversión en organizaciones de productores económicas, jóvenes e innovación. Pero esto son propuestas, ahora tenemos un gran trabajo por delante para intentar convencer para mejorar las propuestas ante el Parlamento Europeo y Consejo.

Antes de terminar, no quisiera dejar de lado los problemas comerciales y los cambios geopolíticos que están detrás. La actitud de la administración Trump es irrazonable, reprochable y fuera de la legalidad internacional. Nuestros productores y sus cooperativas de aceituna negra están sufriendo y, visto lo visto, parece que son los primeros de una larga lista. La cuestión ahora es qué hacer y qué pedir a las instituciones de la UE ante este ataque. La primera conclusión es que no hay otra alternativa que ser firmes, que la Comisión tome medidas proporcionadas y que la UE esté más unida que nunca, si queremos hablar directamente y con firmeza a nuestro socio norteamericano cuyo objetivo es dividir para imponer. Unidad para ser firmes, no hay otra alternativa.