Reportajes

#STOPArancelesTrump: En juego la desaparición del Olivar

24-07-2020 Cooperativas Agro-alimentarias

Gabriel Cabello, presidente del sector Aceituna de Cooperativas Agro-alimentarias de España.
Y Rafael Sánchez de Puerta, presidente del sector Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de España.


España ha conseguido posicionarse a lo largo de las últimas décadas como claro líder mundial en producción y comercialización de dos de nuestros productos alimentarios más emblemáticos, el aceite de oliva y la aceituna de mesa.

Todo un logro fruto del trabajo y sacrificio de uno de los sectores, el olivarero, con mayor importancia social, económica y ambiental de nuestro país, que ha apostado firmemente por asegurar e incrementar progresivamente la calidad de sus producciones, que ha mejorado su eficiencia para ganar competitividad en los mercados, y que gracias también a las importantes inversiones que ha realizado, ha conseguido estar presente en todos los rincones del mundo.

Uno de esos “rincones” es Estados Unidos, nuestro principal mercado fuera de la Unión Europea. Un país con más de 300 millones de habitantes, con una población cada vez más sensibilizada hacia hábitos de vida y una alimentación más saludable, donde los productos vinculados con la dieta mediterránea, y, en particular, los originarios de España, han ido ocupando progresivamente un mayor espacio en los hogares de los consumidores.

Gracias a nuestro “know-how” y las potentes inversiones en campañas publicitarias, el sector olivarero español se ha posicionado como líder absoluto en el mercado estadounidense, desbancando a otros países que tradicionalmente han ostentado esa posición, como es el caso de Italia en el aceite de oliva.

Sin embargo, asistimos desde 2018 a graves conflictos comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, y en particular España, que han dado al traste con todo el esfuerzo y trabajo realizado.

Llegaron primero los aranceles a la aceituna negra española, un 35% ni más ni menos, que debilitaron enormemente al sector al reducir de forma sustancial su cuota de mercado en favor de otros países competidores. Los elevadísimos costes derivados de la contratación de abogados para la defensa legal del sector durante todo el proceso fueron asimismo sufragados en su totalidad por la asociación de exportadores de aceituna de mesa nacional, Asemesa, junto con sus empresas miembro, sin que lamentablemente existiera apoyo económico alguno por parte de las administraciones europeas ni españolas.

Por si fuera poco, durante 2019, y en esta ocasión a raíz de un litigio entre una compañía aeronáutica estadounidense, Boeing, y otra europea, Airbus, (consorcio de fabricantes procedentes de cuatro estados miembro de la Unión Europea entre los que se encuentra España, con una participación del 5%), la Organización Mundial de Comercio determinó que las ayudas percibidas durante años por Airbus no se enmarcan dentro de las normas de comercio internacional, es decir, eran ilegales, y dio luz verde a Estados Unidos para que aplicara represalias a la Unión Europea por el daño causado.

El 18 de octubre Estados Unidos publicó una lista de productos sobre los cuales aplica aranceles una vez entren en territorio norteamericano. La frustración es mayúscula, el aceite de oliva envasado y la aceituna verde y semiprocesada origen España son, en esta ocasión, dos de los sectores más perjudicados, soportando a partir de esa fecha unos gravámenes adicionales que esta vez se sitúan en el 25%. El sector agroalimentario paga incomprensiblemente los platos rotos de un conflicto aeronáutico, sin que nuevamente reciba apoyo económico compensatorio alguno.

Las consecuencias son claras y dramáticas: pérdida de competitividad, deslocalización de empresas, incremento de las importaciones en España y, en definitiva, un hundimiento de precios en origen que deja al sector olivarero en peligro de extinción.

Nos enfrentamos ahora a una nueva revisión arancelaria por parte de Estados Unidos, en la que su gobierno podría decidir mantener los aranceles, eliminarlos o, por el contrario, aumentarlos incluso hasta el 100% del valor del producto. Nuevas partidas arancelarias, además de las que ya figuraban en la lista, se ven amenazadas, y de nuevo el sector olivarero español (sí, una vez más sólo el español) vuelve a estar en el punto de mira.

El sector olivarero necesita un apoyo político urgente. Un apoyo que no quede en meras palabras, sino en actuaciones concretas. Por eso desde Cooperativas Agro-alimentarias de España solicitamos que el Gobierno de España regularice sus ayudas a la compañía Airbus en cumplimiento de las normas de comercio internacional establecidas por la Organización Mundial del Comercio, que lleve a cabo una actuación política contundente y eficaz ante la Unión Europea con el fin de que se encuentre una solución negociada al conflicto del sector de la aviación civil, que intensifique las relaciones bilaterales con Estados Unidos, y que, en caso de que no prospere la solución negociada, solicite a la Unión Europea que ejecute su plan de represalias contra Estados Unidos, imponiendo aranceles a sus productos.

El sector olivarero español, de importancia capital en nuestro sector agroalimentario, debe contar con el respaldo de su gobierno, quien debe articular inmediatamente, mientras no exista una solución clara a este conflicto, las medidas compensatorias oportunas para garantizar su supervivencia. El empleo que genera el sector del olivar principalmente en las zonas rurales, su aportación a la economía y su valor medioambiental, son razones más que suficientes para apoyarlo de forma contundente.