Reportajes

Las cooperativas colaboran con el Erasmus Agrario

18-02-2021 Cooperativas Agro-alimentarias

(Reportaje publicado en el nº 48 de nuestra revista "Cooperativas Agro-alimentarias de España")

Cooperativas Agro-alimentarias de España y sus federaciones de Castilla y León, Baleares, Extremadura y Andalucía han colaborado en el programa de visitas formativas de jóvenes productores y productoras en explotaciones modelo.

Esta iniciativa del Ministerio de Agricultura ha generado una gran expectación, puesto que el llamado “Erasmus Agrario” permite a jóvenes menores de 41 años que se hayan incorporado a la actividad agraria en los últimos cinco años, formarse en explotaciones agrarias situadas en una comunidad autónoma distinta a la suya.
En este primer año de programa, alrededor de 50 explotaciones han abierto sus puertas entre 5 y 14 días a los jóvenes que, además, han recibido 7 horas de formación diaria. Así, los jóvenes que han participado han tenido la oportunidad de conocer el funcionamiento de una cooperativa desde dentro.
Así lo expresaba, Ana de Coca, técnica de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León, URCACYL, y responsable de la experiencia que el joven ganadero Aitor Zapirain ha vivido en la granja de Crica en Megeces (Valladolid). Allí ha podido contemplar todo el proceso: agricultura, ganadería, transformación y venta en una empresa agraria, un ejemplo de economía circular, tal y como destacó Ana.

Los jóvenes han tenido la oportunidad de conocer el funcionamiento de una cooperativa desde dentro


Aitor, un ganadero de vocación
Para Aitor, un joven de 23 años de Rentería (Guipúzcoa), la experiencia ha sido muy positiva tanto a nivel profesional como personal. Aitor es hijo de ganadero y recuerda que en cuanto terminaba el cole se escapaba a ver a las vacas y, tras terminar magisterio, decidió que lo que realmente quería ser es ganadero. Hace un año, tras formarse en numerosos cursos sobre temas relacionados con el cuidado de las vacas, elaboración de quesos y productos lácteos, y gestión de una explotación, entre otros, y presentar un plan de viabilidad, decidió hacerse titular de la explotación.

Ahora que ha vivido la experiencia de trabajar y conocer una explotación de producción ecológica diferente a la de su familia que es convencional. Cree que esta formación in situ le hubiese venido muy bien antes de tomar la decisión sobre qué tipo de explotación poner en marcha. Como dice Aitor “en los cursos se aprende mucha teoría, pero la práctica es fundamental, y sobre todo esta experiencia da la posibilidad de conocer algo diferente, en otra zona, con unas características de suelo y clima distintos, te permite conocer y plantearte otras opciones”.

A lo largo de las dos semanas ha aprendido cómo funciona una explotación ecológica, cómo realizan las rotaciones en diferentes parcelas con las vacas o cómo elaboran yogures, mantequilla, nata y quesos. Además, valora el hecho de salir de casa, a nivel personal te abre la mente, conoces otras costumbres, otras personas y otros paisajes.

Aitor tiene 150 cabezas de ganado y es socio de la cooperativa láctea KAIKU de la que recibe asesoramiento y sobre todo valora la seguridad que le ofrece, así como el apoyo que recibe de los socios y socias ganaderos como él. Además, apuesta por acercar la producción al consumidor urbano y gestiona dos de los puntos de venta de leche que se realiza en máquinas expendedoras de leche fresca en San Sebastián. Y tras la experiencia práctica que ha vivido en Crica puede que en un futuro se anime con la elaboración de yogures.
No descarta repetir la experiencia para conocer otras explotaciones en otros puntos de la geografía y espera que el año que viene se repita este programa. Mientras tanto, ya de vuelta en su explotación, continúa con su actividad, con sus vacas, con el modo de vida que ha elegido y que para él es muy gratificante, porque como el mismo se pregunta “ ¿Si no hay ganaderos, de dónde vendrán los alimentos? ¿Y quién cuidará la tierra y los paisajes?”


Andrés, un emprendedor agrario
Otro de los jóvenes que ha participado en el programa de visitas a explotaciones es Andrés Salinas, de Vilafranca de Bonany (Mallorca). Andrés tiene 35 años y se incorporó hace tres años a la actividad agraria, aunque ha trabajado siempre en el campo. Ahora gestiona una explotación de ecológico en la que cultiva una media de 30.000 kilos de tomate de ramallet, típico de la zona, y unos 10.000 kilos de melones de secano. También produce almendras ecológicas de secano (6.000 kilos) y algarrobas (20.000 kilos) que entrega en la SAT Productors Mallorquins de Fruits Secs. Tiene, asimismo, una explotación con 80 ovejas con un rendimiento anual de 70 corderos. Además, Andrés forma parte de la Comisión de Jóvenes Agricultores de Cooperatives Agro-alimentàries Illes Balears y ha constituido junto con otros jóvenes la cooperativa Bessoner durante la pandemia, donde venden y distribuyen los alimentos que producen.

Andrés ha permanecido dos semanas en una explotación de regadío en Lebrija (Sevilla), donde ha conocido cultivos como el brócoli, raíz de perejil y vio la recolección de patata y boniato. El joven agricultor reconoce que le ha sorprendido mucho cómo funciona el modelo cooperativo en Andalucía, “sobre todo por los servicios que ofrece al productor”. “La cooperativa acompaña al socio a lo largo de toda la rotación de la planta, desde las semillas y los plantones o la maquinaria para la siembra y la cosecha”.
La experiencia le ha servido para comparar dos modelos de producción completamente opuestos, pero complementarios. Andrés trata de sacarle la máxima rentabilidad a pocas hectáreas a través de la venta directa del producto, que principalmente se queda dentro del territorio balear. En cambio, la explotación sevillana en la que ha vivido esta experiencia obtiene menos rendimientos económicos por su modelo industrializado.

Asegura que este tipo de experiencias son muy enriquecedoras y que, a pesar de las diferencias entre su explotación y la de acogida, “siempre te quedas con un 20% de la información para aplicarla en el día a día”. En su caso, ha descubierto maquinaria para la siembra que le gustaría incorporar a su proceso de producción. Además, le ha servido para intercambiar impresiones con su agricultor de acogida, a quien le ha propuesto incorporar hectáreas de producción ecológica.