- Tras cuatro años de investigación y ensayos en Europa y el norte de África, el proyecto CARINA, financiado por la Unión Europea, demuestra el potencial de la camelina y la carinata para diversificar las rotaciones de cultivos, aprovechar tierras marginales y en barbecho y desarrollar nuevas cadenas de valor en la bioeconomía.
Tras cuatro años de investigación y ensayos en Europa y el norte de África, el proyecto CARINA, financiado por el programa Horizonte Europa, presenta hoy, durante su conferencia final, resultados que demuestran que la camelina y la carinata pueden ofrecer a los agricultores nuevas oportunidades para diversificar las rotaciones de cultivos, aprovechar productivamente tierras marginales y en barbecho y acceder a nuevas cadenas de valor basadas en recursos biológicos.
El proyecto ha desarrollado ensayos en más de 400 parcelas demostrativas de nueve países y sus resultados podrían beneficiar potencialmente a unos tres millones de agricultores europeos.
Los ensayos de campo de CARINA han permitido identificar sistemas de cultivo viables y adaptables a condiciones agrícolas muy diversas:
- La camelina de invierno, sembrada como doble cultivo antes del girasol o las leguminosas, ha destacado como la alternativa con mejores resultados. Este sistema fue seleccionado como el más adecuado en seis países gracias a sus bajas necesidades de insumos y su tolerancia a la sequía.
- La carinata ha demostrado su potencial en tierras marginales y en barbecho de Bulgaria, Polonia, España y Túnez, permitiendo aprovechar productivamente superficies infrautilizadas sin desplazar cultivos destinados a la alimentación.
- En Marruecos, el cultivo asociado de camelina y leguminosas obtuvo buenos resultados en las cuatro regiones evaluadas, a pesar de las diferencias en los suelos y las condiciones climáticas. Estos resultados demuestran que estos sistemas pueden reproducirse en diferentes territorios.
Del campo a nuevas cadenas de valor
CARINA también ha ido más allá de la producción agrícola para estudiar las posibilidades de aprovechamiento de la biomasa tras la cosecha. En Francia, Italia y España, agricultores y cooperativas han visitado biorrefinerías para conocer de primera mano cómo el aceite de camelina y carinata puede transformarse en biocombustibles, piensos para animales y otros productos de origen biológico.
Estas visitas han permitido a los agricultores conocer directamente las cadenas de valor a las que podrían destinarse sus cultivos, así como las oportunidades de mercado que pueden surgir más allá de la explotación agrícola.
Asimismo, una encuesta específica realizada a agricultores ha revelado que la mejora de las variedades de semillas constituye su principal prioridad, lo que pone de manifiesto los ámbitos en los que futuros trabajos de mejora genética podrían tener un mayor impacto.
Los resultados de CARINA apuntan claramente hacia la siguiente fase. Las prácticas agronómicas ya han sido ensayadas y demostradas en condiciones muy diversas.
"CARINA se propuso demostrar que la camelina y la carinata están preparadas para incorporarse a las explotaciones agrícolas europeas, y no quedarse únicamente en el laboratorio. Nuestros centros demostrativos (Lighthouses) y laboratorios vivos (Living Labs) han mostrado cómo estos cultivos pueden integrarse en sistemas agrícolas con condiciones muy diferentes, mientras que la cadena de valor —desde el aceite hasta los biocombustibles, los piensos y otros productos de origen biológico— genera oportunidades reales más allá del campo. Ahora contamos con las evidencias necesarias. El siguiente reto es garantizar que los mercados, los sistemas de certificación y los marcos normativos proporcionen a los agricultores la confianza necesaria para apostar por estos cultivos", explica Andrea Monti, profesor de la Universidad de Bolonia y coordinador del proyecto CARINA.
La conferencia final está abierta a responsables políticos europeos y nacionales, agricultores y organizaciones agrarias, asesores agrícolas, representantes de la industria de base biológica y de las cadenas de valor, expertos en certificación, investigadores y redes de bioeconomía.
El encuentro se celebra el 14 de octubre, de 14:00 a 17:00 horas, en el Press Club Brussels, situado en Rue Froissart 95, 1040 Bruselas.
Sobre el proyecto CARINA
CARINA (2022-2026) es un proyecto financiado por el programa Horizonte Europa que investiga cómo la camelina y la carinata pueden contribuir al desarrollo de sistemas agrícolas más diversificados y sostenibles, al tiempo que proporcionan materias primas para la bioeconomía.
El proyecto aborda toda la cadena de valor, desde la producción de los cultivos y la valorización de la biomasa hasta la sostenibilidad, la certificación y las políticas públicas.
CARINA está coordinado por la Universidad de Bolonia y reúne a 19 entidades socias y cinco entidades afiliadas de 13 países, con una financiación de 7,5 millones de euros de la Unión Europea.
