14/07/2026 |Artículos de opinión , Sostenibilidad y Proyectos de Innovación

Las cooperativas ante dos retos inmediatos: fertilización y cambio climático

Por Juan Sagarna, director del departamento de Sostenibilidad y Proyectos de Innovación de Cooperativas Agro-alimentarias de España.

  • Del dato a la decisión: las cooperativas frente a los nuevos desafíos en la producción resiliente.  

Que Cooperativas Agro-alimentarias de España haya sido la única organización del sector agroalimentario invitada al Space Economy Congress no es fruto de la casualidad. La organización del evento, la Cámara de Comercio de Barcelona, y los participantes de este foro internacional, entre los que se encontraban la Agencia Espacial Europea (ESA), la NASA y la ONU, estaban interesadas en conocer como la agricultura y el sector agroalimentario están integrando la nueva generación de tecnologías, especialmente los micro y nanosatélites. Siempre resulta interesante compartir espacios con sectores en los que reina el optimismo y los jóvenes talentos, lamentablemente tan diferentes de nuestro sector.

Nuestra participación permitió mostrar nuestra perspectiva de lo que la utilización de la información espacial proporcionada por satélites puede aportar en el diagnóstico, planificación y programación de la producción agraria. Y como las cooperativas no solo utilizan tecnología, sino que están desarrollando herramientas propias capaces de transformar datos en decisiones y conocimiento en mejora de la competitividad. Y todo ello lo hemos concentrado en nuestro proyecto de cuaderno de campo y sistema de información geográfica, C3-SIGCEX, o SIGC3X para los amantes de los trabalenguas.  

Más que en la tecnología y en los detalles técnicos nos centramos en el ¿por qué? y en el ¿para qué? necesitamos esa herramienta. Lo primero es para asegurar que la ingente cantidad de información que circula y puede circular en una cooperativa de agricultores que se convierte también en una “cooperativa de datos” y utilice esos datos en beneficio de su territorio en un entorno seguro y de confianza.  

En el Congreso de Barcelona expusimos buenos ejemplos  en la utilidad que puede tener la planificación usando datos espaciales  ante dos retos evidentes, ambos cercanos pero uno además que ha surgido de forma abrupta y necesita soluciones urgentes.  

La crisis de Ormuz ha provocado una disrupción en los mercados de fertilizantes, el incremento de sus precios ha podido afectar a la campaña de abonado de cobertera en primavera, pero donde están puestas las miradas es en el próximo otoño en las campañas de sementera. No sería la primera vez que debido al precio, los agricultores optan por abonar con el conocido “triple 0”, el eufemismo para referirse a ahorrarse la nutrición del cultivo.  

Recordemos que en el 2026 ha entrado en vigor el registro en cuaderno de explotación de los abonados, los planes de abonado y en el 2027 la obligación del asesor de fertilización. Precisamente en el año en que el sector aprende a cumplir con estas obligaciones, unas condiciones de mercado extraordinarias le añaden más dificultad. Es el año seguramente más difícil en el que predecir como manejar tu cultivo y reflejarlo en el plan de abonado.

En Cooperativas Agro-alimentarias hemos reforzado en estos últimos meses la formación de nuestros asesores para afrontar esta excepcionalidad. Ninguna herramienta funciona sin personas que sepan interpretarla. El registro de fertilizantes en el cuaderno de campo cooperativo, la monitorización en la escala comarcal usando los cuadros de mando de SIGC3X y la elaboración de planes de abonado por Unidades Homogéneas de Cultivo utilizando la información espacial, de los suelos, agroclimáticas y de riego entre otras. Recordemos que ninguna otra organización dispone de una red técnica como la de las cooperativas. Más de 440.000 pequeños y medianos agricultores reciben asesoramiento a través de los 2.000 técnicos trabajando en ellas. Si hay alguien que puede aminorar el impacto de los precios de los fertilizantes a través de recomendaciones agronómicas sensatas son ellos.  

No estamos hablando de agricultura de precisión, estamos hablando de fertilización por debajo del nivel óptimo, de forma similar al riego deficitario, comprometiendo parte de la producción si es necesario para alcanzar el equilibrio entre gastos e ingresos ante una situación absolutamente excepcional.

Para acompañar al agricultor en este reto van a estar las cooperativas, nuestra organización ha solicitado apoyo al Ministerio de Agricultura para coordinar de forma nacional esta estrategia con coherencia y con participación de expertos e investigadores en fertilización para acompañar esta labor. El coste estimado de este plan coordinado de apoyo a pequeños agricultores con la elaboración de planes de abonado de contingencia era de 10 millones de euros. El ministerio no lo ha considerado aún prioritario y ha preferido el “café para todos” con una ayuda por Ha que rondará los 600 millones de euros. ¿Más fácil y sencilla?, puede ser, ¿más eficaz y sostenible?, lo dudo. Una vez más las cooperativas deberán asumir las tareas de asesoramiento sólo con sus propios medios, tensando un poquito más la cuerda de sus capacidades, que amenaza con romperse.  

La única opción es mejorar esas capacidades con tecnología, más digitalización y herramientas de apoyo a la decisión. Según el Observatorio del MAPA-CAJAMAR los agricultores confían mucho en las cooperativas (33.4%), prácticamente el doble que en las administraciones y en otras organizaciones agrarias (17%) para el asesoramiento en estas herramientas.

Otro de los grandes retos mencionados en el título es el cambio climático. ¿Es posible que no estemos dedicando ningún esfuerzo relevante de adaptación ante la multitud de impactos que estamos contemplando? . El oscuro panorama que muestran los escenarios incluye bajadas de producciones, cultivos que muy probablemente no podrán seguir cultivando o regándose dentro de pocos años.  

Conocemos la situación actual, los cultivos y sus necesidades agroclimáticas, y también como estos indicadores van a cambiar en los próximos años en distintos escenarios. Todas las cooperativas deben hacer el ejercicio de evaluar los riesgos y preparar planes que los mitiguen. Las herramientas disponibles en SIGCEX son un buen principio.  

En este caso las culpas se reparten, no es sólo la administración. Las propias cooperativas tienen la responsabilidad de dar un paso adelante. Su propia existencia depende de la capacidad de resolver los problemas de sus socios y socias agricultores. Y en este tema me temo que no lo están haciendo, ocupados por el día a día del mercado, las cuestiones administrativas y regulatorias, les falta el tiempo y la actitud de diagnosticar y planificar estratégicamente.  

Volvemos para cerrar este artículo a hablar de jóvenes talentos, porque si la anterior generación fue capaz de transformar las cooperativas en empresas competitivas y de posicionarlas en el mercado, tendrán que ser las nuevas generaciones de cooperativistas las que tengan la responsabilidad de mantener la supervivencia del modelo para producir mejor en los nuevos escenarios. 

Más información: SIGCEX: El proyecto de las cooperativas de datos