17/07/2026 |Cereales y Herbáceos, Artículos de opinión

Nuevas variedades y la mejora vegetal consolidan el auge del triticale en España

Por Ignacio Solís, director técnico de Agrovegetal.

El triticale (x Triticosecale Wittmack) es una especie aloploide que se originó a partir de cruces de trigo (normalmente trigo duro o trigo panificable, Triticum aestivum L. o T. turgidum L. ssp. durum, respectivamente) y centeno (Secale cereale L.). El triticale comenzó como una mera curiosidad científica y sus problemas de fertilidad se corrigieron gradualmente durante el siglo XX, especialmente con el uso de colchicina, para convertirlo en una especie similar a las diploides. El uso de trigo tetraploide (como el trigo duro) para obtener triticales hexaploides (2n = 42) fue otro paso importante en el mejoramiento de este cultivo, al igual que la creación de triticales sustituidos donde uno de los cromosomas del centeno fue reemplazado por su homólogo del genoma D del trigo.

Aunque el primer triticale apareció en Alemania en 1888, no empezó a utilizarse como cultivo hasta 1969, cuando se plantaron los cultivares húngaros Triticale n.º 57 y Triticale n.º 64 (registrados el año anterior) en aproximadamente 40.000 ha. Ese año merece ser recordado, ya que también se lanzaron el cultivar canadiense Rosner y el español Cachirulo, obtenido por el profesor Enrique Sánchez-Monge, que inició su programa de mejora en 1947. Desde entonces, la superficie cultivada de triticale ha crecido de casi cero a 4,2 Mha en 2015 y a 3,8 Mha (millones de hectáreas) en 2022. En 2022, el comercio mundial de triticale fue de aproximadamente 300 millones de dólares estadounidenses; Polonia, Francia y Alemania fueron los principales exportadores, y Alemania y España los principales importadores.

El triticale, al igual que otros cereales de invierno (trigo, cebada, avena, etc.), puede cultivarse en climas mediterráneos con variedades de primavera (sin necesidad de vernalización) sembradas a finales de otoño y cosechadas en mayo o junio.

Para la adaptación del triticale a las regiones mediterráneas es crucial comprender la evolución del programa de mejoramiento genético de triticale de primavera del CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo). La idea del mejoramiento genético de triticale en esta institución surgió tras una visita del Dr. Norman Borlaug en 1958 al programa de mejoramiento genético de la Universidad de Manitoba (Canadá). En 1964, se desarrolló un proyecto conjunto entre ambas instituciones para obtener cultivares de triticale competitivos con otros cereales. F. Zillinsky fue el mejorador genético de triticale del CIMMYT de 1968 a 1982. El CIMMYT utilizó sus cultivares de trigo duro para cruzarlos con cultivares de centeno y obtener una nueva fuente de triticales de primavera enanos hexaploides insensibles al fotoperiodo.

Algunos triticales con fertilidad mejorada dieron origen al cultivar Armadillo, lanzado en 1970 en México, el primero con rendimientos aceptables. Armadillo fue producto de un cruce natural entre un triticale hexaploide y un trigo panificable no identificado. Posteriormente se descubrió que en Armadillo había una sustitución del cromosoma 2R por el 2D. El Vivero Internacional de Rendimiento de Triticale (ITYN) se estableció en la temporada 1969/70 y distribuyó material a 39 lugares en todo el mundo, lo que representó un importante compromiso del CIMMYT con este cultivo.

En 1973, las líneas derivadas de Armadillo (denominadas colectivamente M2A) ya habían alcanzado el rendimiento de los controles de trigo panificable. Para 1977, la brecha de rendimiento entre el trigo de primavera y el triticale de primavera se había cerrado, lo que ocurrió tan solo 14 años después de que se realizara el primer cruce de triticale en México. Entre 1975 y 2000, la distribución global de triticales de primavera del CIMMYT a través de sus viveros internacionales dio como resultado la liberación de 146 cultivares para la producción comercial en 23 países, algunos de los cuales se plantaron en la cuenca mediterránea.

El triticale es la especie de cereal de invierno con mayor crecimiento en superficie cultivada en España en la actualidad, habiéndose multiplicado por ocho sus producciones en lo que llevamos de siglo XXI. En los últimos años del siglo XX el área de cultivo estaba por debajo de las 40.000 ha anuales mientras que en la actualidad se han superado las 280.000 ha y las producciones han pasado de las 100.000 t/año a más de 800.000 t/año. (MAPA 2025).

A nivel europeo y mundial, España ocupa el quinto lugar por detrás de Polonia (el principal producto con 4.500.000 t en 2020), Alemania, Francia y Bielorusia. (F.A.O. 2021) y sus granos y forrajes se van incluyendo tanto en las formulaciones de numerosos piensos y concentrados para la avicultura y la porcicultura, como en los ensilados destinados al vacuno de leche.

En España se cultivan aproximadamente un 50% de variedades de ciclo corto con genética procedente del CIMMYT (programa de mejora liderado por el Dr. Karim Ammar) y un 50% de variedades de ciclo largo, con parada invernal, procedentes de los programas de mejora de las empresas francesas y europeas.

La obtención de una nueva variedad de triticale es un largo proceso que empieza con un cruzamiento de mejora entre dos variedades con características complementarias y necesita de al menos 8 a 10 ciclos de autofecundación y selección para identificar un nuevo genotipo superior a los anteriores, ya sea en productividad, calidad o resistencia a enfermedades. En el caso de las variedades de ciclo corto se pueden sembrar dos ciclos al año tal como realiza el CIMMYT en Méjico con siembra otoñal en Ciudad Obregón (Sonora) y siembra de verano en Toluca (México), reduciendo el tiempo de selección a la mitad. En las variedades de ciclo largo, con parada invernal, tan solo es posible un ciclo de cultivo al año por lo que la obtención es más lenta.

El consumo de semillas certificadas de triticale en España ha pasado en dos décadas de poco más de 4.000 toneladas en 2003 a las más de 30.000 toneladas en 2022 que fue el año en el que se consiguió el récord de certificación en esta especie.

Las nuevas variedades de ciclo corto como BONDADOSO, RGT COPLAC, VALEROSO o LG RELÁMPAGO han sido las más sembradas en los últimos años demostrando su buena aptitud para producir granos y ensilados para alimentación animal superando a los testigos de los ensayos oficiales de registro de la Oficina Española de Variedades Vegetales (OEVV) con una productividad claramente superior.

La empresa Agrovegetal S.A. participada mayoritariamente por Cooperativas cerealistas de Andalucía, es la obtentora de las variedades BONDADOSO, IMPERIOSO, VALEROSO, SALEROSO, RUMBOSO, AIROSO, JACARANDOSO, BRIOSO y DONOSO, y lidera el mercado de semillas certificadas de esta especie con más del 60 % en Andalucía y más del 30% a nivel nacional.

El alto vigor de partida y la resistencia a enfermedades han hecho que el triticale sea el cereal preferido por agricultores que practican la agricultura de conservación y la agricultura ecológica, así como por aquellos que desean abaratar la factura de sus insumos (fertilizantes, herbicidas, fungicidas, etc.). Además, en muchas comarcas, los conejos se han convertido en una plaga difícil de combatir y los agricultores han observado que este cereal es menos apetecible para ellos que otros (trigo, cebada, avena, etc.) y su cultivo se está incrementando en estas zonas.

Los ensayos de valor agronómico realizados en localidades representativas del cultivo en el sur de España confirman que las nuevas variedades de esta especie son al menos tan productivas como las variedades más sembradas de cebada, trigo harinero y trigo duro. Al ensayar las nuevas variedades de esta especie para medir su valor agronómico se debe de tener en cuenta tanto su productividad en grano, como su aptitud para la producción de forrajes y ensilados.

En contra de lo que muchos pensaban, las nuevas variedades de menor altura y ciclo más corto producen más y mejor ensilado debido al mayor número de hojas y biomasa, así como a una mayor palatabilidad debido a la mejor resistencia a las enfermedades fúngicas foliares. La producción de ensilados a partir de triticale está desplazando a los producidos con avenas, cebadas y trigos forrajeros en numerosas comarcas españolas.

La alianza Agricultores contra el Cambio Climático, suscrita por Cooperativas Agro-alimentarias de España, ASAJA, UPA y GESLIVE, trabaja para reforzar el sector de cereales, leguminosas y proteaginosas en España, ayudando a los agricultores a mejorar tanto sus cultivos como la rentabilidad de sus explotaciones. Desde 2017 impulsa el Convenio Marco sobre reempleo de grano, una iniciativa que aporta mayor transparencia al sector, fomenta la investigación varietal y contribuye a mejorar su sostenibilidad y competitividad.

En este marco, la alianza pone el foco en la importancia de elegir adecuadamente las variedades y promueve el uso de semilla certificada, fruto de la mejora genética, que garantiza calidad, uniformidad y mayores rendimientos, además de favorecer una siembra más eficiente y sostenible. Su utilización permite además seguir financiando la investigación y el desarrollo de nuevas variedades mejor adaptadas a las condiciones agronómicas y climáticas. Asimismo, la iniciativa desarrolla campañas informativas sobre la normativa de semillas, recordando que, dentro del marco normativo nacional y europeo, solo es legal adquirir semilla certificada o reutilizar grano de la propia explotación del agricultor. 

Este artículo de opinión se ha publicado en  la revista nº 70 de Cooperativas Agro-alimentarias de España (abril-junio 2026).