Cooperativas Agro-alimentarias de España celebró el pasado 23 de abril su primer evento nacional del proyecto europeo AGRISOL con un encuentro de cocreación que reunió a agentes clave vinculados al desarrollo de la agrivoltaica. El objetivo de la jornada fue fomentar el intercambio de conocimiento y experiencias entre actores con influencia o interés en este ámbito, promoviendo así el avance de esta tecnología en el sector agrario.
El encuentro contó con la participación de representantes del ámbito investigador, como las universidades de Córdoba y Politécnica de Madrid (UPM) o el IMIDA; de la administración pública, con entidades como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el FEGA y el IDAE; así como de la industria, con la presencia de organizaciones y empresas como UNEF, ANPIER, Powerfultree y ENGER. También participaron entidades de la sociedad civil, entre ellas la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético y la European Climate Foundation.
En la primera parte de la jornada, Cooperativas Agro-alimentarias de España, socio del proyecto en nuestro país, presentó los primeros resultados del trabajo de investigación documental y de las encuestas realizadas en el marco de AGRISOL. Entre las principales conclusiones, se expuso una comparativa entre seis países europeos, Alemania, Dinamarca, Grecia, Italia, Polonia y España, en la que se identificaron retos comunes como la inseguridad regulatoria y la complejidad de los procesos de autorización. Asimismo, se destacó la capacidad de innovación tecnológica en países como Alemania y Dinamarca, así como el fuerte impulso a la inversión en Italia.
Hasta la fecha, el proyecto ha analizado cerca de 100 iniciativas agrivoltaicas, la mayoría desarrolladas en los últimos cinco años. Aproximadamente la mitad de estos proyectos cuentan con una potencia inferior a 1 MW, mientras que los vinculados a granjas ganaderas alcanzan dimensiones superiores a los 10 MW.
Durante la jornada, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) compartió información relevante sobre el contexto español. En concreto, destacó el Programa de Incentivos a la agrivoltaica, que ha recibido 62 solicitudes, con una inversión total de más de 150,9 millones de euros y una potencia asociada de 151,4 MW. En este sentido, se subrayó el papel clave de estas ayudas para impulsar el desarrollo del sector, especialmente ante los elevados costes de las infraestructuras. Asimismo, se señaló que la Política Agraria Común (PAC) está en proceso de actualización para facilitar el acceso a ayudas en proyectos, siempre que mantengan la actividad agraria sin reducir significativamente la superficie productiva.
El encuentro incluyó también el análisis de tres proyectos agrivoltaicos en funcionamiento en Europa, que reflejan la diversidad de aplicaciones de esta tecnología y su capacidad de adaptación a distintos cultivos. Entre ellos, destacó el caso español de Huerto Carrasco, con cerca de veinte años de trayectoria, consolidado como una referencia nacional. También se abordaron el proyecto italiano La Svolta, especialmente relevante en el cultivo de la vid, y el caso de Wadenoijen, que demuestra la adaptación de la agrivoltaica a cultivos menos habituales en España, como las grosellas rojas.
A lo largo de la sesión, los participantes identificaron cuatro principales barreras para el desarrollo de la agrivoltaica. En primer lugar, destacaron la complejidad de encontrar un equilibrio óptimo entre las necesidades agronómicas de los cultivos y los requisitos técnicos de las instalaciones fotovoltaicas. Asimismo, señalaron los elevados costes de inversión asociados a este tipo de sistemas, que pueden dificultar su implantación a gran escala. A ello se suma, la complejidad de los procedimientos de autorización, en muchos casos, marcados por la ineficiencia administrativa. Por último, se puso de manifiesto la necesidad de contar con un marco normativo más claro y un mayor respaldo institucional que favorezca el despliegue de la agrivoltaica.
Frente a estos retos, los asistentes identificaron diversos factores de éxito, como la importancia de un diseño adecuado que integre de forma óptima los cultivos y el sistema fotovoltaico, de manera que no solo se mantenga, sino que incluso se pueda mejorar el rendimiento y la calidad de las producciones agrarias. Del mismo modo, se puso en valor la capacidad de estos sistemas para generar beneficios agronómicos adicionales, como la reducción de las necesidades de riego, la creación de un microclima más favorable para las plantas y una menor incidencia de enfermedades. Por el contrario, la idea que menos apoyo recibió fue la de asociar los proyectos a gran escala con menores costes específicos.
En la última parte de la sesión de cocreación, se analizaron una serie de medidas de apoyo, entre las que destacó la importancia de realizar una adecuada evaluación del emplazamiento y un análisis de viabilidad que permitan garantizar el éxito de los proyectos desde sus fases iniciales. De igual forma, se subrayó la necesidad de facilitar el acceso a la financiación y mejorar la preparación para la inversión, aspectos clave para impulsar su desarrollo. Además, se puso de manifiesto la conveniencia de llevar a cabo estudios de modelos de negocio y mercado que ayuden a comprender mejor las oportunidades existentes y a orientar de forma más eficaz la toma de decisiones.
La jornada concluyó con una visita a la instalación agrivoltaica ubicada en los campos de experimentación de la ETSIAAB. En esta instalación se desarrollan estudios sobre distintos cultivos mediante un sistema de paneles fijos, en los que se analizan diversos parámetros agronómicos, actualmente están centrados en el tomate. Durante la visita surgieron nuevas ideas orientadas a la optimización de las estructuras de los módulos, y se debatieron aspectos técnicos relevantes como el posible efecto de la deriva de los tratamientos agrícolas sobre los paneles fotovoltaicos, así como el impacto que la concentración del agua de lluvia en puntos concretos podría tener sobre la erosión del suelo.
El proyecto AGRISOL, financiado por el programa europeo Horizon Europe, va a impulsar la adopción de la agrivoltaica en el sector agrario para acelerar el uso de energía solar, a través del apoyo a 30 actores clave del mercado – agricultores y sus asociaciones o cooperativas y empresas del mercado agrivoltaico – para superar barreras y adoptar los sistemas agrifotovoltaicos. Su objetivo es alcanzar 50 MW eléctricos y reducir más de 0,5 millones de toneladas de GEI durante la vida útil de los sistemas.
