- Una jornada organizada por ANOVE reunió a expertos del sector.
La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE) organizó el jueves 12 de marzo una jornada en la que se abordó la evolución del sistema europeo de protección de obtenciones vegetales, considerado el principal marco de propiedad intelectual aplicado al sector. Este sistema supuso un hito cuando se estableció en 1994, tras la actualización del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), al configurar un régimen común de protección para toda la Unión Europea.
Treinta años después, el sistema sigue siendo ampliamente valorado y se ha consolidado como un modelo de referencia a nivel mundial. No obstante, durante estas tres décadas el sector ha experimentado importantes cambios tanto en el ámbito empresarial como en el tecnológico. En este periodo se han concedido cerca de 70.000 títulos de protección, de los cuales alrededor de 30.000 permanecen actualmente en vigor.
Tras la bienvenida, el evento comenzó con una ponencia de Francesco Mattina, de la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales (CPVO), quien explicó el actual proceso de evaluación de las obtenciones vegetales y destacó la importancia del sistema europeo de protección de variedades como motor de la innovación agrícola. Mattina recordó que la CPVO fue creada como agencia encargada de gestionar este sistema a nivel europeo y subrayó el liderazgo de Europa en el ámbito de la mejora vegetal, posicionándose como uno de los principales centros mundiales de innovación varietal.
A continuación, Francesca Garbato, de Euroseeds, destacó que, en términos generales, el sector obtentor europeo mantiene una valoración positiva del sistema de protección de variedades. No obstante, señaló algunos aspectos que podrían revisarse para seguir garantizando su eficiencia, subrayando la importancia de asegurar un retorno adecuado de la inversión en innovación.
Tras las dos primeras ponencias, se celebró una mesa de debate en la que participaron representantes de distintas organizaciones del sector.
En su intervención, José María Castilla, de ASAJA, explicó que en Bruselas los agricultores consideran necesario revisar una normativa que, si bien sigue siendo relevante, ha quedado obsoleta en algunos aspectos. Asimismo, destacó que España puede y debe desempeñar un papel importante como modelo dentro de la Unión Europea en la búsqueda de un sistema eficaz de protección de variedades en relación con el reempleo por parte de los agricultores de grano para siembra en sus propias explotaciones. En este sentido, subrayó que el modelo español destaca por implicar a los distintos agentes del sector y por apostar por la formación y la concienciación para dar a conocer los mecanismos legales del sistema.
Por su parte, Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, abordó la participación del sector productor en los procesos regulatorios de la Unión Europea a través de COPA-COGECA, organización que representa a las organizaciones profesionales agrarias y cooperativas europeas. Según explicó, esta entidad desempeña también un papel fundamental al analizar la información normativa y trasladarla a los agricultores de forma comprensible, permitiéndoles valorar el impacto de las regulaciones y de las propuestas legislativas. En su opinión, es esencial promover el equilibrio en la cadena de valor y avanzar en la profesionalización del sector.
A continuación intervino Cecilio Peregrín, de FEPEX, quien señaló que para el sector resulta fundamental contar con una regulación clara que apoye a todos los eslabones de la cadena y que permita disponer de nuevas y mejores variedades adaptadas a las condiciones climáticas de las diferentes zonas de España. En este sentido, afirmó que el objetivo es seguir siendo “la huerta de Europa”, para lo cual la innovación debe continuar siendo uno de los pilares fundamentales del sector.
Por último, intervino Carlos Sanz, representante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (OEVV-MAPA), quien realizó una valoración del sistema actual. Destacó que la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales (CPVO) constituye una base esencial de conocimiento para numerosas especies y ejerce además un papel de liderazgo dentro de la UPOV. Asimismo, señaló que el sistema europeo permite combinar registro y protección de variedades, lo que facilita el funcionamiento del sistema. Entre los principales retos, mencionó la organización de los centros de ensayo, la importancia de mantener las colecciones de referencia, el uso de marcadores moleculares y la necesidad de adaptar los protocolos a los avances en edición genética.
Como cierre de la jornada, el sector, representado por Antonio Villarroel, director general de ANOVE, destacó la importancia de España como uno de los principales focos de investigación en mejora vegetal a nivel mundial. En este sentido, subrayó que para seguir avanzando en innovación es imprescindible contar con una regulación adecuada, inversión y un sistema eficaz de protección de las innovaciones a través de la propiedad industrial. Asimismo, invitó a todos los actores del sector a continuar reflexionando y trabajando de forma conjunta para aprovechar esta oportunidad y reforzar la colaboración en beneficio de la agricultura europea.
Precisamente, la alianza Agricultores Contra el Cambio Climático, en la que participan Cooperativas Agro-alimentarias de España, ASAJA, UPA y ANOVE, trabaja para reforzar el sector de cereales, leguminosas y proteaginosas en España, ayudando a los agricultores a mejorar tanto sus cultivos como la rentabilidad de sus explotaciones. Desde 2017 impulsa el Convenio Marco sobre reempleo de grano, una iniciativa que aporta mayor transparencia al sector, fomenta la investigación varietal y contribuye a mejorar su sostenibilidad y competitividad.
En este marco, la alianza pone el foco en la importancia de elegir adecuadamente las variedades y promueve el uso de semilla certificada, fruto de la mejora genética, que garantiza calidad, uniformidad y mayores rendimientos, además de favorecer una siembra más eficiente y sostenible. Su utilización permite además seguir financiando la investigación y el desarrollo de nuevas variedades mejor adaptadas a las condiciones agronómicas y climáticas. Asimismo, la iniciativa desarrolla campañas informativas sobre la normativa de semillas, recordando que, dentro del sistema de certificación, solo es legal utilizar semilla certificada o grano acondicionado de y para la propia explotación.
