- Ocho cooperativas destacan en uno de los certámenes internacionales más prestigiosos del sector oleícola.
El cooperativismo agroalimentario español ha vuelto a demostrar su excelencia en la producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE) en la 26ª edición del Premio Mario Solinas a la Calidad del Consejo Oleícola Internacional (COI), en la que ocho cooperativas españolas han sido reconocidas en distintas categorías.
Entre los máximos reconocimientos, destacan los Primeros Premios obtenidos por Oleoestepa, en la categoría Frutado Verde Medio, y por la Cooperativa Agrícola de Cambrils (Tarragona), en la categoría Frutado Maduro.
Asimismo, entre los segundos premios está Oro de Cánava – Nuestra Señora de los Remedios (Jimena, Jaén), mientras que entre los terceros premios hay dos cooperativas: Sociedad Cooperativa Olivarera de Valdepeñas - Colival (Ciudad Real) y Olivarera Nuestra Señora de Guadalupe (Baena, Córdoba).
El reconocimiento al buen hacer del sector cooperativo se completa con la presencia de tres cooperativas españolas entre los finalistas: S.C.A. del Campo El Alcázar (Baeza, Jaén), Agrícola de Bailén Virgen de Zocueca (Bailén, Jaén) y San Felipe Apóstol Balcón del Guadalquivir (Baeza, Jaén).
En total, los premios han distinguido a veinte aceites de oliva virgen extra procedentes de España, Italia, Túnez y China, seleccionados entre 122 muestras presentadas por productores de once países.
Los aceites han sido evaluados mediante un riguroso análisis sensorial realizado por un jurado internacional de expertos, que ha valorado atributos como las sensaciones olfativas y gustativas, la complejidad y la armonía de cada muestra.
La ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el próximo 18 de junio de 2026 en la sede del COI en Madrid.
El Premio Mario Solinas, creado en 1993, reconoce la calidad de los aceites de oliva virgen extra a través de su evaluación organoléptica, teniendo en cuenta atributos como el frutado, el amargor y el picante.
La destacada presencia de cooperativas españolas en esta edición refuerza el papel del modelo cooperativo como garante de calidad, innovación y sostenibilidad en el sector oleícola, así como su capacidad para posicionarse con éxito en los mercados internacionales.
