El pasado 29 de abril tuvo lugar en la Universidad Politécnica de Madrid un taller de cocreación en el marco del proyecto europeo SUPPORT, concebido como un espacio de trabajo colaborativo orientado a impulsar la Gestión Integrada de Plagas y el uso de fitosanitarios de bajo riesgo. La jornada reunió a representantes de las federaciones regionales de cooperativas de Castilla y León, Extremadura, Comunidad Valenciana y Aragón, a expertos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y a especialistas de la ETSI Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB).
Este taller ha sido uno de los últimos celebrados en el marco del proyecto SUPPORT, por lo que ha llegado el momento de consolidar los conocimientos adquiridos y plantear recomendaciones. Y en este contexto, Cooperativas Agro-alimentarias quiso centrar el debate en el papel de las estructuras de servicio agronómico, por lo que el taller comenzó con la presentación de un estudio sobre el papel del asesor agrícola como figura clave en el sistema AKIS. Este estudio ha sido encargado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y ha estado liderado por Ana Garín y Ana Cano, compañeras de las cooperativas valencianas y aragonesas.

Entre las conclusiones obtenidas, destacó especialmente la necesidad de invertir en la formación continua y multidisciplinar del colectivo de asesoramiento, así como crear un programa de mentoring que permita afrontar con solvencia el relevo generacional de los/as asesores/as. También se señaló la conveniencia de optimizar medios y aprovechar las oportunidades que ofrecen la digitalización, la sensórica y las distintas herramientas de IA puestas a disposición del colectivo de asesoramiento en sanidad vegetal. Esta presentación inicial proporcionó a los participantes un contexto sobre la importancia del asesor agrícola como principal vía para optimizar el uso de plaguicidas.


El objetivo posterior de la reunión fue compartir avances y formular recomendaciones y estrategias políticas relacionadas con los servicios de asesoramiento fitosanitario. De esta manera, se pretendía identificar qué cambios normativos, tanto a nivel regional como nacional y europeo, son necesarios para abordar de forma eficaz los retos detectados. Uno de esos retos es liberar a los técnicos de las cooperativas de la carga administrativa derivada de la gestión documental de los socios, como el cumplimiento del cuaderno digital, las auditorías de clientes, entre otros aspectos.
En este ejercicio colaborativo se identificaron varias ideas relevantes:
- Armonizar y unificar la normativa entre las comunidades autónomas o, al menos, promover una mayor coordinación a nivel nacional. Aspectos como la formación mínima exigible o los procedimientos de prescripción y asesoramiento deberían estar mejor definidos.
- Crear un convenio específico para el colectivo de asesores con el fin de reducir la precariedad y la inestabilidad profesional. Se debatió que el trabajo realizado por los asesores no está suficientemente valorado, lo que provoca que muchas cooperativas pierdan profesionales ya formados que son captados por terceros.
- Reconocer al asesor como una figura indispensable dentro de la cadena agroalimentaria. En una cadena de valor donde la trazabilidad es fundamental, el asesor desempeña un papel muy relevante que debe quedar reflejado, no solo como auditor o controlador, sino también como promotor de cambios y facilitador del cumplimiento de requisitos.
- Impulsar estructuras de articulación de la profesión. Se debatieron distintas propuestas, como la creación de una asociación de asesores, un colegio profesional o incluso un grado universitario específico.
- Fomentar vías de conexión entre el sector de la investigación y la I+D con los productores primarios. En muchas ocasiones resulta evidente la desconexión entre la academia y el sector, siendo los grupos operativos un ejemplo de éxito en este ámbito.
Adicionalmente a todas las mejoras mencionadas, desde Cooperativas Agro-alimentarias de España se apuesta por los sistemas de información geográfica como herramienta clave para que los técnicos puedan interpretar adecuadamente la gran cantidad de información que gestionan y transformarla eficazmente en recomendaciones. Se estima un promedio de 1.000 recomendaciones anuales por técnico y cooperativa, por lo que resulta necesario disponer de métodos de agregación de información. Con este objetivo se han diseñado los cuadros de mando SIGCEX cooperativo, que permiten contar con una función de monitorización a nivel comarcal y facilitan el apoyo en la elaboración de planes de gestión integrada de plagas.

El uso de estas herramientas permite establecer un círculo virtuoso en la recomendación de tratamientos desde los servicios agronómicos de las cooperativas. Gracias a ellas, se reduce el tiempo necesario para introducir tratamientos y se generan indicadores que permiten monitorizar su evolución. Además, facilitan el acceso a avisos meteorológicos e imágenes satelitales de vigor, favoreciendo una gestión cooperativa más eficiente de las parcelas.
Sobre el proyecto europeo SUPPORT
Financiado por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa y liderado por la Universidad de Wageningen, este proyecto se centra en ayudar a los agricultores a cumplir los objetivos de reducción de fitosanitarios establecidos en la estrategia “De la Granja a la Mesa”, mediante la implementación de la gestión integrada de plagas, especialmente en los cultivos de fresa, uva y olivo, así como en el diseño de políticas adecuadas.


