17/02/2026 |Artículos de opinión , General

Un año de giro agrícola en Bruselas… con el presupuesto de la PAC en la cuerda floja

  • Juan Corbalán, director de la oficina de Cooperativas Agro-alimentarias de España en Bruselas, hace balance del año transcurrido desde la publicación de la Visión para la Agricultura y la Alimentación en la UE.

Ha pasado un año desde que la nueva Comisión Europea —en el arranque del mandato político 2025-2029— publicara su Visión para el futuro de la agricultura y la alimentación europea. Este documento, presentado el 19 de febrero de 2025, marcaba un giro político evidente respecto al ciclo anterior y sustituía, de facto, a la cuestionada Estrategia 'De la Granja a la Mesa'.

Doce meses después, el balance merece una reflexión serena. Porque si algo ha quedado claro es que la agricultura ha vuelto al centro del tablero europeo. La Comisión lanzó un mensaje claro: la agricultura es estratégica y constituye la columna vertebral de una Unión Europea más fuerte.

Esto, que puede parecer obvio, no lo era en el anterior mandato, cuando el sector agrario —y particularmente el ganadero— soportó una presión constante desde los propios estamentos de la Comisión europea y de algunos grupos políticos, bajo el relato de que no era suficientemente sostenible. Incluso se llegó a plantear excluir a los sectores ganaderos de la política de promoción europea, algo que se logró parar.

La Visión se estructuró sobre 4 objetivos para lograr un sector: atractivo, competitivo y resiliente, sostenible (económico, social y medioambiental) y equitativo. En un año, no todo está hecho —ni mucho menos—, pero sí se han producido movimientos relevantes.

El primer bloque ser atractivo apunta directamente a la rentabilidad de las explotaciones y al relevo generacional. Bruselas ha reconocido algo fundamental, sin ingresos dignos no hay jóvenes en el campo. Por ello, la Estrategia de Renovación Generacional y la de Bioeconomía apuntan en esa dirección, fomentar más ingresos a los agricultores por sus actividades.

Además, la constitución del Observatorio de la Cadena Alimentaria y la publicación, en diciembre pasado, del Informe de evaluación de la actual Directiva europea de prácticas comerciales desleales, abren el debate sobre el reparto del valor. En 2026 la Comisión prepara una modificación de esta directiva con tan importantes implicaciones para los agricultores y sus cooperativas sobre la que ya hay abierta una consulta pública.

Otras iniciativas para implementar este objetivo previstas este año, es el lanzamiento de una Plataforma sobre Mujeres en la Agricultura, para fomentar su incorporación y, un Observatorio europeo de tierras agrarias, para trabajar sobre uno de los principales obstáculos de los jóvenes y mujeres, el acceso a la tierra.

Mención especial hay que hacer al sector ganadero que tantos ataques ha sufrido en los últimos años. Hoy, el enfoque es radicalmente distinto. La Comisión lanzó en 2025 el Livestock Workstream, grupo de debate con el sector europeo y los Estados Miembros para debatir sobre los retos del sector y prepara una Estrategia Europea de Ganadería para el segundo trimestre 2026. El mensaje ahora es inequívoco: el sector es de crucial importancia para la UE.

Sobre el segundo objetivo relativo a la competitividad y resiliencia, la Comisión considera que el tercer paquete del Ómnibus de la PAC forma parte de ello (iniciativa ya en vigor) y se han publicado sendos paquetes Ómnibus de la normativa medioambiental y de aspectos de sanidad vegetal y piensos, como la modificación del Reglamento de autorización de productos fitosanitarios, aspecto de crucial importancia para la agricultura española y en el que debemos prestar especial atención ante la falta de herramientas fitosanitarias en la UE que lastran la productividad agraria y la rentabilidad.

Mención especial dentro del objetivo de competitividad son las iniciativas realizadas en reciprocidad, que suponen un cambio político respecto al anterior mandato europeo donde este tema era tabú en las instituciones europeas. La Comisión ha anunciado el aumento de los controles en frontera, un futuro grupo de trabajo sobre reciprocidad y un Reglamento para prohibir importaciones de productos que superen los límites de residuos de las sustancias más peligrosas. En este campo queda mucho por hacer, pero la Comisión ya se ha empezado a mover teniendo en cuenta que hay distintas posiciones, tanto de Estados miembros como de organizaciones (también agrarias) que pueden ver estas iniciativas como restricciones al comercio y no ser  muy favorables.

Sobre el tercer objetivo, la sostenibilidad, la Comisión considera necesario pasar de un enfoque de obligaciones a un enfoque basado en incentivos, promoviendo soluciones orientadas al mercado. Para ello, la Comisión publicó el año pasado la Estrategia de Resiliencia del Agua, tema clave para la agricultura española, la hoja de ruta para los créditos de carbono con mucho potencial para los agricultores y aprobó el Reglamento de certificación de captura en carbono, con el fin de promover un sistema que remunere a los agricultores por sus actividades.

Para 2026 la Comisión pretende realizar una evaluación de la Directiva de Nitratos y desarrollar el instrumento llamado On-Farm Sustainibility Compass, iniciativas destinadas a ayudar a los agricultores a evaluar y mejorar la sostenibilidad de sus explotaciones agrícolas, con el objetivo de proporcionar una herramienta práctica y orientativa que les permita medir su desempeño ambiental, social y económico.

Y finalmente, el cuarto objetivo, la equidad, las iniciativas de la Comisión se basan en la reforma de la PAC propuesta el año pasado donde plantea que los pagos se orienten hacia los -que la Comisión considera que son los- que más lo necesitan, jóvenes, mujeres, pequeños agricultores y explotaciones mixtas, entre otros. Además, en 2026 la Comisión plantea publicar las Estrategias europeas en materia de Digitalización e Innovación y un Plan de Acción para promover las Indicaciones Geográficas Protegidas europeas.

En definitiva, hay que reconocer que el trabajo en el último un año de la Comisión en materia agraria supone un antes y después respecto al mandato pasado, donde, teniendo en cuenta que puede haber distintas opiniones, la agricultura ha vuelto a la agenda estratégica de la Comisión. Este giro no se entiende sin el contexto, guerra en el entorno europeo, tensiones comerciales globales, crisis climática y protestas agrarias masivas en varios Estados miembro que trasladaron las reivindicaciones de quien trabaja duro cada día para garantizar los mejores alimentos y mantener vivas las zonas rurales vivas. 
La Comisión ha tomado nota. Pero ahora toca consolidar el cambio.

Si la agricultura es estratégica, su política también debe seguir siéndolo

Sin embargo, hay un “pero” importante. La propuesta sobre el Marco Financiero Plurianual rompe con la especificidad de la PAC, que puede diluirla en el maremágnum de actuaciones que puedan llevar los Estados miembros a todos los niveles y, peor aún, rompe con el enfoque europeo que siempre ha caracterizado a la PAC, algo sobre lo que ha alertado el propio Tribunal de Cuentas.

Al margen del Marco Financiero y la PAC, hay tres aspectos sobre los que es necesario dar soluciones concretas en 2026. El primero es la cadena alimentaria donde se espera un debate muy arduo en el marco de la revisión de la actual directiva europea; el segundo es la reciprocidad de los intercambios comerciales donde ahí confluyen distintos intereses; y el  tercero, es la mejora de la disponibilidad de sustancias activas para luchar contra las plagas, aspecto de absoluta prioridad para los agricultores, que esperan que las instituciones europeas los escuchen en el marco del debate del Ómnibus SANTE.

To be continued…

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