Reportajes

Nadie vende la tierra que pisa, por J. Martínez Pinilla (FECOAR)

05-03-2008 FECOAR

Por Jesús Martínez Pinilla, de la Federación de Cooperativas Agrarias de La Rioja (FECOAR).


La DOCA-Rioja ante la Reforma de la OCM.

El pasado dia 19 de diciembre del año 2007 se cerró el acuerdo político de
Reforma de OCM del Vino sobre previa propuesta de articulado por parte del Consejo de Ministros de la Unión Europea, estando en la fecha actual a la espera de un documento articulado en versión oficial en castellano.

Transcurrido ya el estadio de elevar legitimamente todas aquellas propuestas que como Doca-Rioja se realizaron ante nuestros representantes, como Denominación de Origen Calificada se debe proceder al análisis sereno, maduro, y constructivo de la situación que dibuja la actualmente aprobada Reforma de la OCM del Vino.

Son muchos los puntos que recoge la nueva OCM del Vino, pero me pronunciaré exclusivamente sobre el tema de la prohibición de plantaciones por su importancia para el sector en general y para la producción en particular.
Dicho tema se ha configurado como esencial en el desarrollo del Plan Estratégico de Cooperativas que a lo largo del mes de diciembre del pasado año y primeros meses del presente año ha venido desarrollando el Grupo de Profesores de Economía aplicada de la Universidad de La Rioja, promovido por la Federación de Cooperativas Agrarias de La Rioja, y apoyado por la Consejería de Agricultura de la C.A. de La Rioja. Dicha nota de esencialidad resulta lógica ante el evidente envejecimiento poblacional y la necesidad de contextualizar la eficiencia y la valorización de las estructuras productivas
en el sector agrario.

El mensaje transmitido a todos los oyentes en el desarrollo del referido Plan Estratégico se fundamenta en dos puntos esenciales:

PRIMERO.- Si el sector sigue manifestando su expresa voluntariedad en la
permanencia en un sistema de prohibición de plantaciones o en su capacidad de autorregulación indefinida en cuanto a la masa vegetal productiva, se debe incidir legitimamente en todos los niveles hasta que se consiga una norma con rango legal suficiente que permita la operatividad, sin lugar a interpretaciones forzadas, de tal manera que se garantice de forma inequívoca una seguridad para todos los agentes del sector.

La concreción de este aspecto unicamente en aquellos ambitos del sistema vitivinícola europeo que voluntariamente acceda a establecerlo viene justificado de antemano, en el sentido de que no supone gasto alguno para el presupuesto comunitario, ni afecta a las categorías del sistema vitivinícola europeo.

SEGUNDO.- Junto a lo anterior, y sin dejar de trabajar por ello, el sector de la DOCARioja no debe perder de vista en modo alguno la posibilidad de un horizonte en el que las reglas de juego se articulen bajo la liberación de las plantaciones. Ante dicha tesitura, la respuesta debe ser tan sencilla, como meditada y trabajada de conseguir: “Rioja” debe vender o crear la expectativa de venta dentro de 15 años de todo aquello que pudiera llegar a producir todo el terreno adscrito al ámbito territorial de la DOCARioja. De tal manera que, incluso si se produce una liberalización como la peor de las opciones, se garanticen unos niveles de rentabilidad, tanto para los agricultores como
para los bodegueros de esta denominación, bien sea mediante la introducción y potenciación en el mercado con las marcas propias, bien sea mediante la potenciación de relaciones comerciales a medio y largo plazo entre productores y comercializadores.

Ambas opciones deben considerarse como un todo desglosado en dos perspectivas, sobre las cuales incidir con igual capacidad, tesón, raciocinio y trabajo responsable, para garantizar los medios de vida de las empresas y agricultores vinculados a este territorio, así como de las generaciones que están por venir.

Y así es como personalmente, profesionalmente, y, en representación de FECOAR, siempre y en todo momento se ha defendido por mi parte en cualquier foro, a cuyas actas oficiales me remito y no a interpretaciones erróneas.