Reportajes

Las cooperativas piden que la concentración de la oferta siga siendo la prioridad en el futuro régimen de transformación de cítricos

27-07-2007 Cooperativas Agro-alimentarias

Desde que la Comisión presentara oficialmente su propuesta de Reforma de la Organización Común de Mercado de Frutas y Hortalizas el 24 de enero pasado, la Presidencia Alemana ha liderado un largo debate que culminó el día 12 de junio cuando el Consejo de Ministros de la UE aprobó, en Luxemburgo, la nueva OCM de Frutas y Hortalizas. Después de seis meses de intensas deliberaciones por parte de los Estados miembros, la Comisión y el Consejo, se esperó a esta la última reunión para cerrar las cuestiones más trascendentes: la posibilidad de mejorar las condiciones de financiación de los Fondos Operativos, la Gestión de Crisis y la aplicación del sistema de desacoplamiento a los productos hortofrutícolas que actualmente cuentan con una ayuda a la transformación.

Las cooperativas citrícolas españolas, representadas por CCAE, se sienten especialmente preocupadas por esta última cuestión. Hasta ahora, las Organizaciones de Productores de Cítricos (la mayoría de ellas con forma jurídica cooperativa) disfrutaban de un sistema de ayuda ligado a la producción y vinculado a contratos exclusivos entre Organizaciones de Productores e Industria transformadora, OP-industria. La Confederación de Cooperativas Agrarias (CCAE), siempre ha defendido este sistema y se ha opuesto a cualquier propuesta de desacoplamiento de las ayudas a los cítricos transformados. Las cooperativas consideramos que en España, se han cumplido razonablemente los objetivos de este mecanismo, los cuales se basan, en gran medida, en apoyar las ayudas en las OP, favoreciendo así la concentración de la oferta y la vertebración del sector, beneficiando la capacidad de negociación de los productores (puesto que los contratos se firman colectivamente por la OP y no individualmente) y, finalmente, propiciando el suministro estable y regular a la industria y evitando la especulación (al permitir incluso la contratación plurianual).

Por otra parte, conocemos las orientaciones actuales de la coyuntura política y la corriente de la Política Agraria Común y por ello hemos adecuado nuestras expectativas con respecto al futuro de estas ayudas y podemos comprender que para el Ministerio de Agricultura no haya sido posible conseguir una “moratoria” (el mantenimiento del sistema actual durante unos años más).


La propuesta de la Comisión para las frutas y hortalizas transformadas.

La propuesta que la Comisaria presentó en enero proponía lo siguiente para las ayudas a la transformación:
- El nuevo sistema debía consistir en Pagos Únicos “desacoplados”, esto es, ayudas no vinculadas a la producción. Es decir, dejaba de ser posible el sistema actual, en el que la ayuda es proporcional a la cantidad enviada a la industria y se obligaba, por el contrario, a que las nuevas ayudas se percibieran independientemente de la actividad (o inactividad) agraria de sus beneficiarios.
- El nuevo sistema se financiaría a través de un “cheque nacional” que se calcularía teniendo en cuenta el dinero que “históricamente” cada país venía percibiendo para financiar el antiguo sistema de ayudas a la transformación. Así, el cheque que recibiría España para los cítricos, se habría generado directamente por quienes hubieran confiado y participado en el anterior sistema, enviando una parte de su producción a la transformación (socios de las OPC y productores individuales que hubieran efectuado entregas a industria a través de éstas).´
- Siguiendo esa regla -y porque para el reparto del presupuesto entre Estados miembro sí ha prevalecido el “criterio histórico”- en el caso de los cítricos, Italia, con la mitad de producción que España, habría consolidado un cheque sensiblemente superior al nuestro.
- Finalmente, se dejaría a cada Estado miembro la libertad de distribuir su cheque entre sus productores hortofrutícolas en base a un criterio objetivo, que podría o no coincidir con el “criterio histórico” por el cual se han repartido la práctica totalidad de los Pagos Únicos de la PAC. Es decir, cada Estado miembro podría optar o no por que se beneficiaran del nuevo sistema de ayudas sólo quienes fueron partícipes del régimen anterior.

En resumen, la Comisión obligaba al desacoplamiento de las ayudas, asignaba un presupuesto a cada Estado miembro y daba libertad a cada uno para elegir a los beneficiarios de este nuevo sistema de ayudas.



El periodo transitorio acordado en el Consejo y la propuesta del Ministerio de Agricultura Español.

En el marco del acuerdo político alcanzado el 12 de junio, el Consejo dio por buena la propuesta de la Comisión pero aprobó, además, la posibilidad de que los Estados miembro puedan poner en marcha este nuevo sistema gradualmente. En particular, podrán durante un periodo transitorio (de 5 años), aplicar un esquema alternativo, más adaptado a las particularidades de sus sectores, inspirado en las ayudas a la hectárea a los frutos secos y condicionado a la contratación con la industria. Esta posibilidad se habría abierto para dar respuesta a la demanda de dos países que temían por los perjuicios de un desacoplamiento directo: Italia (preocupada sobre todo por el tomate) y España (sensible a la problemática cítricos). En un principio, CCAE se mostró favorable a que el desacoplamiento de las ayudas a los cítricos fuera gradual y adaptado a las necesidades del sector citrícola español.

Sin embargo, según lo que ha sugerido ya el MAPA, el sistema alternativo que se querría implantar en España consistiría en lo siguiente:
- Durante el periodo transitorio, el presupuesto reservado para este sector se distribuiría entre todos los productores de cítricos que cumplan la única condición de presentar un contrato de entrega a la industria que ampare una determinada parte de su producción.
- Este contrato podría haber sido firmado por la OP (si el agricultor es socio de la OP) o bien directamente por el propio agricultor individualmente.
- No se pondría como condición al cobro de la ayuda ni haber sido en el pasado beneficiario de la ayuda a la transformación ni ser socio de una OPC en el momento de pedir la nueva ayuda.
- Al término del periodo transitorio, para poner en marcha el sistema de ayuda desacoplada, sí se tendrá en cuenta el criterio “histórico”, pero el derecho adquirido sería el que hubieran generado los beneficiarios de esta ayuda a la hectárea durante el periodo transitorio y no los beneficiarios del Reglamento 2202, durante un periodo de referencia anterior.


Las primeras orientaciones del MAPA no son la mejor solución

Para CCAE las orientaciones del Ministerio no son la solución y por ello hemos reiterado nuestra posición que se basa en lo siguiente:

1º) Por coherencia con el resto de la OCM, que apuesta claramente por la figura de las OPFH como eje clave de la regulación del sector, es imprescindible que el beneficiario de cualquier sistema de ayudas futuro cumpla la condición de ser socio de una OPFH. No sería aceptable que el Ministerio defienda, como ha defendido, a las organizaciones de OPFH como principal instrumento para concentrar la oferta y mejorar la ordenación del sector, pero que decida, al mismo tiempo, abrir estas ayudas a todos los agricultores. Ya lo explicó muy bien la Comisaria “el que quiera participar de las ayudas de la OCM, que se asocie a una OP”.

2º) CCAE es sensible al riesgo de falta de suministro de la industria, entre otros motivos, porque las propias cooperativas tienen intereses en este sector. Pero durante el periodo transitorio, no se debe buscar a cualquier precio la llegada de producto a la industria. Habrá que buscar que las OPFH sigan pudiendo enviar una parte de su producción a transformar, en las mejores condiciones para sus socios, con el objetivo de aliviar y contribuir al equilibrio cuantitativo y cualitativo del mercado en fresco. Así, CCAE estaría de acuerdo en que la ayuda, mientras sea posible, es decir, durante el periodo transitorio, sea finalista: que no se otorgue a cambio de nada. Y por ello, se mostraría dispuesta a que se vincule la ayuda a la firma de un contrato (que no debería superar el 5% de la producción total de la OP). Pero para CCAE no es admisible que el MAPA pretenda abrir esta contratación a los productores individuales. Como ya se ha explicado, la OCM trata fundamentalmente de corregir el principal problema del sector -la falta de concentración-, fomentando la formación, integración y fusión de OP y exigiendo cierta disciplina a sus socios. De tomar el Ministerio en España una decisión como la que ya se ha empezado a esbozar y permitir en el futuro que los beneficiarios de la nueva ayuda puedan contratar individualmente, se avanzaría exactamente en contra de este objetivo básico, de potenciar el agrupamiento.

3º) Consideramos que los fondos “históricamente” (hasta el 2007) utilizados para financiar las ayudas a los cítricos deberían reservarse exclusivamente para sus beneficiarios históricos. Es cierto, se trata de un criterio objetivo pero discriminatorio. Pero consideramos que, por lo menos, se trataría de una discriminación positiva, a favor de quienes, en su momento, se comprometieron con la OCM, beneficiándose de sus ayudas pero, también cumpliendo sus requisitos y objetivos: el equilibrio cuantitativo y cualitativo del mercado. Por otra parte, ni la Comisión ni el Ministerio han tenido dudas a la hora de aplicar el “criterio histórico” en el momento del cálculo del “cheque de transformados frutas y hortalizas” de cada Estado miembro (cálculo que beneficia, en cítricos, a Italia en detrimento de España); ni en el momento de consolidar todos los derechos históricos acordados en la reforma de la PAC de 2003 (consolidación que beneficia a determinados productos y productores en detrimento de otros). No aceptamos que ahora, justo cuando se trata de reformar el sistema de ayudas antiguamente dirigidas a los socios de las OP de cítricos -organizaciones y sector que nos aseguran son prioritarios para el gobierno español- le tiemble el pulso al Ministerio...

4º) Pero hay más, el Ministerio ha declarado también que el periodo transitorio, servirá para fijar los futuros Derechos del Pago Único. Será la primera vez que la Administración avisa al sector de la posibilidad de adquirir derechos, a priori. Lo cual puede ser interpretado como: “ya no importa si contribuye usted o no a la concentración de la oferta ni al equilibrio del mercado, pero contrate usted con la industria; contrate a cualquier precio;

Conclusión
Desde CCAE entendemos que de llegar a aplicarse este mecanismo propuesto por el MAPA, durante el periodo transitorio, se desincentivaría la asociación de citricultores a las OP contraviniendo el espíritu de la reforma de la Comisión; se penalizará a quienes en el pasado participaron en el régimen de ayudas y contribuyeron al logro de los objetivos de la OCM; se provocará un efecto llamada y se premiará con una ayuda a la hectárea a quienes de motu propio decidieron en su día mantenerse al margen del reglamento anterior; se reducirá el derecho de pago único a menos de la mitad y, lo que es peor, se reducirá también el precio de contratación con la industria, quien podrá negociar cómodamente con cada agricultor individualmente, sabiéndose tenedora de la llave para la concesión de ayudas... En esas condiciones, no queremos ese periodo transitorio. No entendemos su utilidad. Si no cambian las intenciones del Ministerio, casi es preferible volver a la propuesta inicial de la Comisión, de desacoplamiento directo y total, a favor de “los históricos”.


Por Cirilo Arnandis, presidente del Consejo Sectorial de Frutas y Hortalizas de CCAE.