
Fruto de nuestra participación en el proyecto europeo SUPPORT, el 14 de enero se celebró este taller de co-creación para analizar la modernización y tecnologización del viñedo. Durante este seminario, se abordaron tres ejes tecnológicos fundamentales: el control biológico, la robotización y el uso de drones, herramientas clave para mejorar la eficiencia y sostenibilidad del sector vitivinícola. Estos bloques fueron seleccionados por el alto nivel de interés generado en etapas previas del proyecto y su análisis contó con la visión de expertos académicos, técnicos de campo y responsables de la administración, quienes profundizaron en la aplicación práctica y el potencial de cada una de estas tecnologías.
Además, para conocer la visión del sector, se impulsó la participación de los asistentes, mediante encuestas tras cada bloque. Se obtuvieron una treintena de testimonios de técnicos de cooperativas, y se recogieron sus opiniones profesionales sobre el potencial real y la aplicación de estas tecnologías en el día a día del viñedo.
El control biológico como instrumento calve en las cooperativas vitivinícolas
El control biológico se consolida como el eje sanitario del viñedo ante las crecientes restricciones de materias activas convencionales. Sergio Abadías presentó los resultados de las cooperativas navarras, donde la confusión sexual colectiva contra Lobesia botrana superó en eficacia y rendimiento a los insecticidas tradicionales. Este éxito demuestra que la gestión integrada de plagas coordinada desde las cooperativas es esencial para maximizar la eficacia y reducir los costes operativos del sistema.
Durante este bloque la empresa Koppert expuso algunas de sus soluciones de origen natural, como el azufre (Cerasulfur) y el cobre (Biocuprum) biológicos, que se perfilan como sustitutos viables para el manejo preventivo de enfermedades.
Resultados de las encuestas sobre el control biológico
En el ámbito de la sanidad vegetal, el control biológico se consolida como una herramienta con una proyección de crecimiento excepcional para la próxima década. Según las encuestas realizadas durante la jornada, se espera que técnicas como la confusión sexual experimenten un incremento del 60%, seguidas muy de cerca por el uso de productos biológicos con un 55%.

Robótica y drones: hacia una viticultura autónoma
La digitalización y la automatización marcan las tendencias de futuro en el sector. En el bloque de robótica se analizó cómo tecnologías con décadas de desarrollo alcanzan ya su madurez comercial, con equipos operativos para el mantenimiento de cubiertas o la pulverización. En este sentido, Joaquín González presentó la experiencia de la cooperativa Martín Códax, destacando la puesta en práctica de la robotización como una respuesta necesaria ante la falta de mano de obra y los crecientes costes operativos. No obstante, Constantino Valero, catedrático de la UPM, señaló que, a pesar de estos avances, la automatización total de la vendimia sigue siendo un reto pendiente de perfeccionamiento técnico.
Respecto a las perspectivas de futuro, los profesionales estiman que el uso de robots y maquinaria autónoma en sus zonas crecerá casi un 30% en la próxima década. En cuanto a las funciones más valoradas, la monitorización del cultivo y la pulverización destacan como las utilidades de mayor interés. También despiertan atención aplicaciones específicas como los tratamientos UV antifúngicos nocturnos y el control mecánico de malas hierbas.

El uso de drones se perfila como una solución clave para la modernización del viñedo. Sobre esta tecnología, Emilio Gil, catedrático de la UPC, analizó el estado del arte subrayando que, aunque hoy en día se emplean principalmente para la monitorización de cultivos, el futuro inmediato reside también en la aplicación de fitosanitarios, permitiendo ahorros de hasta un 30%. En el ámbito práctico, iniciativas como el proyecto GO DronSafe en el que participa la cooperativa Bodega Cuatro Rayas, están trabajando actualmente en protocolos de seguridad y evaluación de riesgos para que estas aplicaciones sean una realidad cotidiana en el campo.
En cuanto a las expectativas de crecimiento, los participantes prevén que el uso de drones en sus zonas aumentará un 30% en la próxima década. Entre las funciones que despiertan mayor interés, el monitoreo de cultivo destaca claramente como la utilidad principal. Le siguen de cerca la pulverización de fitosanitarios y la creación de modelos digitales de parcelas.

Marco regulatorio y perspectivas futuras
El futuro legislativo centró el debate con la intervención de Almudena Labrador, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, quien presentó las novedades del paquete "Omnibus" de la Comisión Europea. Este marco es clave para regular el uso de drones y dar la seguridad jurídica necesaria para su aplicación en agricultura. Su desarrollo ayudará a que estas herramientas de precisión se integren mejor en las tareas diarias del campo.
El papel clave de las cooperativas
El taller subrayó que el éxito de esta transformación tecnológica dependerá del liderazgo de las cooperativas. Los técnicos encuestados coincidieron de forma unánime en que la adopción de estas innovaciones no debe ser un asunto individual del agricultor, sino una estrategia colectiva.
Ya sea mediante la compra directa de maquinaria o a través de acuerdos de servicios y leasing con proveedores especializados, las cooperativas actuarán como centros logísticos que proporcionen la escala necesaria para que tecnologías como la robótica o los drones sean rentables y accesibles para todos sus socios.
La sesión terminó con la exposición de la versión más moderna del sistema SIGCEX, cuadro de mando que permite a los servicios agronómicos de cooperativas monitorizar el consumo de productos fitosanitarios en las parcelas de los socios, el desarrollo de las principales plagas y el vigor vegetativo de los cultivos.

Sobre el proyecto europeo SUPPORT
Financiado por la UE a través del programa Horizonte Europa y liderado por la Universidad de Wageningen, este proyecto se centra en ayudar a los agricultores al cumplimiento de los objetivos de reducción de fitosanitarios de la estrategia de la Granja a la Mesa, a través de la implementación del control integrado de plagas, especialmente en el cultivo de fresa, uva y olivo, y el diseño de políticas adecuadas.
Cooperativas Agro-alimentarias de España es socio del proyecto y coordina a nivel europeo la información que se obtenga del sector vitícola. Además, nuestra organización recogerá la información a nivel nacional del sector del olivar y de la fresa. Con este objetivo se constituyeron en 2023 tres grupos de trabajo en los que participan el personal técnico de las cooperativas. En estos grupos se identifican las principales problemáticas sanitarias de cada cultivo, se estudian las alternativas tanto químicas como biológicas disponibles para combatirlas y, se identifican las técnicas de gestión integrada de plagas y su situación e implantación.
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